Elon Musk se contradice, habla del futuro de la IA, pero pide esta barbaridad a sus trabajadores de Tesla: "Es un superpoder"

El CEO de Tesla y SpaceX, el hombre más rico del mundo, nunca ha ocultado su apuesta por la inteligencia artificial, sin embargo, no siempre parece predicar con el ejemplo precisamente.
Que Elon Musk es un personaje de fuertes contrastes, no es una sorpresa para nadie. De hecho, él mismo tiene dividida a la opinión pública norteamericana, entre aquellos que lo consideran una especie de gurú y quienes directamente odian su forma de ser. Por no hablar de su extremista visión del mundo: quiere llevar al hombre a Marte, pero defiende una postura conservadora en la Tierra.
Sin embargo, más allá de todas sus contradicciones, hay una que tiene que ver con la tecnología llamada a cambiarlo todo: la inteligencia artificial. Está claro que Elon Musk no es indiferente a ella, y prueba de ello han sido sus intentos por enfrentarse y hacerse con OpenAI, empresa que él mismo ayudó a fundar. Si tiene tan claro qué sucederá pronto, ¿por qué no se lo aplica en Tesla?
Las contradicciones de Elon Musk
En muchos sentidos, Elon Musk es el típico estereotipo de triunfador estadounidense: excéntrico, mediático, innovador y, por encima de todo, con un fuerte compromiso por el trabajo (al menos, de cara a la galería, claro). Esa visión, en cambio, no parece ajustarse a lo que él mismo ha defendido en numerosas ocasiones que sucederá en el futuro, debido a los avances de la IA.
Según cree Elon Musk, la inteligencia artificial ha llegado para quedarse, y dentro de no demasiado tiempo (Musk siempre tiende a ver las cosas a corto plazo, incluso la colonización de Marte) está convencido de que la IA lo hará casi todo. Ya sea por medio de robots o ella misma, no duda de que nadie tendrá que trabajar, y quien lo haga se dedicará a ello más bien por mero placer.
Por eso, llama la atención que la misma persona que dibuja un horizonte de vida ociosa para el común de los mortales, actúe de forma radicalmente distinta donde realmente podrían cundir con el ejemplo: en sus empresas, como Tesla. Musk nunca ha tenido reparos en asegurar que exige a sus empleados dedicación completa, con jornadas que pueden llegar a las 120 horas semanales.
Además, es habitual escucharle decir cosas como que nadie cambia el mundo trabajando 40 horas a la semana. También ha asegurado que en momentos complicados no ha dudado en dormir en una de sus fábricas si ha sido necesario, y espera eso de los demás. Claro, que probablemente sus empleados no estén considerados la persona más rica de todos los tiempos.
La inteligencia artificial, el futuro y Tesla
Resulta natural, por lo tanto, que haya gente a su alrededor que se haga preguntas. Si Musk realmente cree que la IA asumirá todos los trabajos, ¿por qué no comienza por aliviar la carga de los suyos? ¿No debería su propio entorno de trabajo ser un laboratorio de esa transformación tecnológica?
Hay que reconocer que el caso de Elon Musk no es único. Bill Gates, ahora que es filántropo, habla de jornadas laborales de dos o tres días. No obstante, cuando estaba al frente de Microsoft y la empresa dependía de él, nunca decidió reducir ni una sola hora a nadie, que se sepa.
