La Enciclopedia Británica denuncia a OpenAI por copiar su contenido y reproducirlo palabra por palabra

La IA necesita datos para alimentarse, pero una cosa es usarlos como referencia, y otra piratearlos y reproducirlos tal cual. OpenAI acumula varios juicios pendientes.
Que la inteligencia artificial vive del trabajo ajeno, al mismo tiempo que destruye la fuente que le da de comer, es algo que vemos todos los días. La Enciclopedia Británica ha dicho basta, y ha denunciado a OpenAI y Perplexity.
La IA generativa, no genera información. Usa datos extraídos de diversas fuentes, principalmente online, y al mismo tiempo las mata, porque los chatbots ofrecen la información exacta que buscan los usuarios, y ya no necesitan entrar en las páginas y medios online. Sin visitas la publicidad no paga, y sin ingresos, esas webs que sirven de fuente a la IA, mueren, como ya está ocurriendo.
La Enciclopedia Británica es un buen ejemplo, con un par de agravantes: ChatGPT no solo roba el contenido, sino que lo reproduce literalmente. Y si la IA alucina, le echa la culpa a la enciclopedia, según la denuncia.
Otro juicio por infringir el copyright contra OpenAI
La Enciclopedia Británica comenzó a editarse en 1768. Para redactar su contenido han participado más de 4.000 expertos, incluyendo más de 100 Premios Nobel, y cinco presidentes de Estados Unidos.
Durante siglos se vendió en formato papel. Como ocurre en las casas de nuestros padres o abuelos, no había un hogar británico en donde no existiese una enciclopedia en la librería del salón.
Todo cambió con la llegada de Internet y el CD-ROM. El conocimiento se trasladó a los formatos digitales, y la nube. Aun así, la Enciclopedia Británica ha seguido sobreviviendo en Internet, a través de su página web, gracias a la calidad y prestigio de su contenido. Un contenido que ahora la IA roba sin permiso, lo reproduce literalmente, y deja sin tráfico a la fuente original, poniendo en peligro su existencia.
En la demanda, Britannica denuncia que OpenAI ha utilizado sin permiso más de 100.000 artículos en línea para entrenar sus modelos de IA. Con ellos genera respuestas que “copian o imitan, a veces palabra por palabra”, este contenido. Además también critica los casos en los que el chatbot atribuye a Britannica las alucinaciones de la IA.
ChatGPT no solo usa su contenido sin permiso y mata su tráfico, sino que además perjudica su reputación y prestigio atribuyendo los fallos de la IA a la propia enciclopedia, según la denuncia.
La empresa Britannica exige a OpenAI una indemnización por las ganancias no percibidas por la pérdida de tráfico, y pide que sus IA dejen de usar su contenido. También ha tramitado una denuncia similar contra Perplexity, según cuenta Gizmodo.
OpenAI tiene pendientes otros juicios por infringir el copyright, contra medios como The New York Times, The Intercept y otros. Anthropic pagó 1.500 millones de dólares a varios editores hace unos meses, por piratear siete millones de libros. A Meta también la pillaron pirateando millones de libros con BitTorrent. Y miles de películas porno….
Prácticamente toda la IA generativa vive de los medios e Internet, usando su contenido y poniendo en peligro su futuro, porque les quita todo el tráfico. Y no reciben nada a cambio. Es un desequilibrio que la IA, que nada en millones, deberá corregir, si no quiere matar la mano que le da de comer.
