Ni vacaciones ni festivos, esta es la jornada laboral "maratoniana" que busca imponer Elon Musk

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120 horas semanales, es la propuesta de Elon Musk, ahora al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) para sus trabajadores, la polémica está servida.

Elon Musk, el multimillonario dueño de Tesla, SpaceX y X —antes Twitter—, ha vuelto a ser noticia, pero esta vez no por sus cohetes o coches eléctricos, sino por sus polémicas ideas sobre cómo deberían trabajar los empleados en Estados Unidos. 

Desde que Donald Trump lo nombró "jefe de reducción de costes" el pasado noviembre, Musk ha impulsado medidas que han levantado ampollas. Entre ellas, la más llamativa: pedir a los trabajadores del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) que trabajen 120 horas a la semana.

Para ponerlo en perspectiva, 120 horas semanales significan unas 17 horas al día, siete días a la semana. Un número que, como ves supera por bastante la jornada laboral estándar de 40 horas y que, según Musk, es necesaria para "revolucionar" la eficiencia del gobierno. 

Pero no solo eso: el magnate también ha hecho un llamamiento público para que personas con un alto coeficiente intelectual trabajen para él sin cobrar un solo euro. "Necesitamos revolucionarios dispuestos a sacrificarse por el bien común", dijo en una publicación en X.

¿Trabajar 120 horas a la semana? Sea bienvenida la polémica

Las declaraciones de Musk no han tardado en dar pie a todo tipo de reacciones. Por un lado, sus seguidores más fieles lo han defendido, argumentando que su enfoque "duro" es necesario para eliminar la burocracia y la corrupción en el gobierno. Por otro, críticos y expertos en derechos laborales lo han tachado de "jefe terrible" y han comentado que sus propuestas son ilegales e inhumanas.

Lo cierto es que, bajo el mandato de Musk, el DOGE ha iniciado una ola masiva de despidos en el sector público. Se estima que más de 100.000 empleados federales podrían perder sus puestos de trabajo, de los 2,3 millones que hay en EEUU. Además, cerca de 75.000 funcionarios han aceptado indemnizaciones para dejar sus puestos voluntariamente, antes de vivir las exigencias de Musk o ser despedidos.

Contextualizando, DOGE fue creado con el objetivo de eliminar la ineficiencia y la corrupción en las instituciones públicas, pero las medidas de Musk no cabe duda de que están generando más polémica que soluciones. Para cubrir los puestos vacíos, el departamento ha optado por contratar a ingenieros jóvenes, algunos de apenas 19 años, por lo que los comentarios no se ha hecho esperar.

Además, Musk ha amenazado con más despidos si los empleados no vuelven a las oficinas después de eliminar el teletrabajo. "Si no están dispuestos a trabajar duro, no tienen lugar aquí", afirmó en una reunión interna. 

La resistencia interna: ¿quién se opone a Musk?

No todos en el gobierno están dispuestos a seguir las directrices absurdas de Musk. Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, ha sido una de las voces más críticas. Gabbard se ha negado a informar de sus actividades al DOGE y ha animado a los trabajadores a no cumplir con las "directrices descabelladas" de Musk. "Esto no es eficiencia, es explotación", declaró en una entrevista.

Por otro lado, varios secretarios de departamentos federales han dejado bien clara su preocupación por las medidas de Musk, argumentando que podrían afectar de forma muy negativa a la moral de los empleados y, como cabría esperar en consecuencia, a la calidad del servicio público. "

No podemos pedirle a la gente que sacrifique su salud y su vida personal por un sueldo que ni siquiera cubre sus necesidades básicas", dijo un alto funcionario. ¿Es justo pedirle a alguien que dedique su vida a un trabajo sin recibir compensación económica? Para muchos, la respuesta es un rotundo no.

¿Qué significa esto para el futuro del trabajo?

Viendo todas estas locas medidas de Musk, añadir por último que no solo afectan a los empleados públicos, sino que también podrían sentar un precedente bastante peliagudo para el futuro del trabajo en general. Si una figura tan influyente, tan venerada por muchos y siempre escuchada por todos como Musk normaliza la idea de trabajar 120 horas a la semana sin cobrar, ¿qué impedirá que otras empresas, sobre todo en EEUU, sigan su ejemplo?

Esta posibilidad al menos ya está sobre la mesa y expertos en derechos laborales se están echando a las manos a la cabeza, advirtiendo que este tipo de actos y normativas podrían acabar por completo con décadas de avances en materia de condiciones laborales. 

"Estamos retrocediendo a la era industrial, donde los trabajadores eran tratados como máquinas", dijo un representante sindical. "Esto no es progreso, es explotación disfrazada de innovación".

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.