Estados Unidos prohíbe los robots extranjeros, incluidos los robots aspirador

Robots humanoides extranjeros prohibidos en Estados Unidos.
Estados Unidos cierra la frontera a los robots que no son Made in USA.Imagen generada con IA
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A partir de ahora no podrán entrar en Estados Unidos robots humanoides ni la mayoría de los robots aspirador extranjeros. No solo chinos, también alemanes, o de Corea de Sur.

El gobierno de Donald Trump, a través de la Comision Federal de Comunicaciones (FCC), ha prohibido la entrada en Estados Unidos de todos los robots humanoides, cuadrúpedos, y robots aspirador extranjeros. Desde los avanzados robots chinos casi humanos de Unitree, a la Roomba.

La excusa para este veto a los robots extranjeros son “motivos de seguridad”, que vale para todo. Muchos expertos creen que es un nuevo intento de frenar a las poderosas empresas tecnológicas chinas en una industria crítica en donde ya superan ampliamente a Estados Unidos, como ya ocurrió con la telefonía de Huawei, los routers o los modelos de IA chinos.

El problema es que el veto afecta también a robots fabricados por países aliados, desde Alemania a Corea del sur.

Qué robots están afectados por el veto de Estados Unidos

En la documentación, la FCC veta explícitamente a “dispositivos robóticos avanzados fabricados en el extranjero”, porque “suponen un riesgo inaceptable para la seguridad nacional de EE. UU. o para la seguridad y protección de los ciudadanos estadounidenses”.

Los robots prohibidos los define como “un dispositivo móvil mecánico de más de 2 kilos de peso, como los robots móviles autónomos, los robots humanoides y los cuadrúpedos que puede desplazarse por el suelo y funcionar de forma autónoma por sí mismo o de forma remota bajo el control de un ser humano”.

Y continúa: “aquellos que cuentan con sensores capaces de percibir su entorno, conectividad de red, como Bluetooth o conexiones por satélite con velocidades superiores a 200 kbps en cualquier dirección, y software o modelos de inteligencia artificial que se ejecutan a bordo del robot o de forma remota desde servidores de computación en la nube”.

Es curioso que, para tratarse de un problema de seguridad, tengan en cuenta el peso. Se pueden crear robots menores de 2 Kilos que son una máquina de espiar.

El veto no afecta a los robots que ya están a la venta, que se van a seguir vendiendo sin problema. De nuevo, si es una cuestión de seguridad, ¿qué sentido tiene que los modelos actuales no se retiren? Ha ocurrido lo mismo con los routers. Se puede espiar igual con los viejos que con los nuevos.

Algunos dispositivos robóticos se salvan de la prohibición: trenes, drones (menos los de DJI), vehículos submarinos y vehículos conectados, como los robotaxis. También robots médicos o quirúrgicos, prótesis de extremidades externas y sillas de ruedas. Y los robots estacionarios, desde brazos robóticos a robots que hacen exactamente lo mismo que los prohibidos, pero no se mueven.

Un proteccionismo salvaje que no funcionará

El objetivo de Donald Trump es que todas esas empresas abran fábricas en Estados Unidos… en un momento es el que las empresas tecnológicas están con el agua al cuello. Los aranceles y la guerra de Irán que Donald Trump iba a ganar en horas han encarecido todas las componentes, y el transporte. La crisis de la RAM y el almacenamiento provocada por la IA impide que sus productos, que llevan mucha cantidad de ambas cosas, puedan competir, porque valen tres o cuatro veces más que hace un año. En esa condiciones, no están las cosas para abrir costosas fábricas.

Es también un problema para los ciudadanos estadounidenses. No existen marcas Made in USA que fabriquen robots aspirador tan versátiles y baratos como los de Roborock, Xiaomi y compañía. Cientos de empresas y centros científicos estadounidenses usan los baratos robots humanoides y cuadrúpedos chinos para desarrollar su propia tecnología, o avanzar en otras áreas. Y ahora no tienen alternativas. Siempre pueden comprar un robot Optimus de Tesla que cuesta diez veces más… y aún no existe.

Es cierto que algunos de estos productos chinos tienen graves deficiencias de seguridad, como el robot cortacésped que permitía espiar 50.000 casas. Pero el sentido común dice que si una empresa es un riesgo de seguridad, se la multa y se la obliga a corregirlo. No tiene sentido que paguen justos por pecadores.

También Google, Microsoft, Facebook y prácticamente todos los servicios y el software estadonidense han sufrido graves problemas de seguridad que han producido hackeos y robos de datos personales en Europa, y no se ha prohibido a esas compañías. Pero para Trump el monopolio estadounidense de Internet no cuenta, pese a que gracias a él Estados Unidos gana cientos de miles de millones al año en el extranjero.

En los últimos 200 años, el proteccionismo salvaje siempre ha terminado en subidas de precio de los productos y, a medio plazo, en la destrucción de empleo, y en una grave crisis. Ahí están los libros de historia. Así terminará también esto. El problema es que afectará gravemente a la economía mundial, no solo a la estadounidense.