Un estudio revela la realidad de los drones: "Los riesgos de colisión cada vez son mayores"

En Estados Unidos, los accidentes con aviones y helicópteros son cada vez más comunes, demostrando que pueden ser un amenaza para la seguridad aérea. 

Da la impresión de que casi cualquier innovación tecnológica tiene también su lado negativo. De primeras, los muchos usos en los que hoy en día se emplean los drones parecen algo bueno: desde la entrega de paquetes hasta las labores de agricultura o vigilancia. Sin embargo, un nuevo estudio pone de manifiesto que no todo son buenas noticias al respecto. 

El asunto no es además cualquier cosa: se trata de la seguridad aérea. Un tema delicado, se mire por donde se mire. Para cualquiera es fácil imaginar la amenaza que una colisión entre un dron y una aeronave tripulada puede suponer. Pero en realidad los expertos advierten que no se trata de un peligro posible, sino muy real. Ya está sucediendo, y con más frecuencia de lo que se cree. 

Los drones, un peligro para aviones y helicópteros

Un estudio llevado a cabo en Estados Unidos por la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, en colaboración con las universidades estatales de Kansas y Wichita, analizó 6.037 vuelos utilizando señales de Remote ID. Los resultados fueron preocupantes: mostraron que muchos drones operan a altitudes superiores al límite de 400 pies establecido por la Administración Federal de Aviación.

Para hacerse una idea, 400 pies vendrían a ser algo así como algo más de 120 metros. O lo que sería más o menos lo mismo: como un gran rascacielos de alrededor de 30 o 40 pisos de alto. En algunos casos, la altura alcanzada por los drones libremente es incluso superior. ¿Y qué quiere decir eso? Pues que suponen un riesgo para la seguridad aérea, creando riesgos de colisión. 

Los datos facilitados por el estudio dejan poca lugar a la duda. Vendrían a significar que aproximadamente el 10% del tiempo de vuelo observado ocurrió en espacios aéreos reservados para, en teoría, aeronaves tripuladas. Además, en 2024, los drones representaron casi dos tercios de las colisiones cercanas a aeronaves en los 30 aeropuertos más transitados de todo Estados Unidos. 

Aunque la información se centra en lo que sucede en el país norteamericano, lo cierto es que no resulta difícil suponer que algo similar podría estar sucediendo en muchos otros lugares del mundo, con el peligro que eso significa. De seguir así, los accidentes con aviones y helicópteros podrían ser cada vez mayores. Y en el aire, eso tiende a traducirse después en tragedias. 

Mejorar la seguridad, una necesidad acuciante

También hay que tener en cuenta que, a pesar de la popularidad de la que los drones gozan hoy en día, estos todavía tienen un largo camino que recorrer en materia de seguridad. Los expertos piden más control sobre ellos para evitar desgracias. Aunque en Estados Unidos se exigen una serie de requisitos para su uso, un estudio reciente demostró que solo el 50% de ellos los cumplen. 

Esta investigación pone de manifiesto que, si bien los drones pueden ser muy útiles para un montón de tareas, también pueden ser peligrosos. Y que no siempre se están llevando a cabo las medidas necesarias para que no compliquen la vida a nadie. Sobre todo donde más daño pueden hacer: cerca de los aeropuertos.   

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