La experta en ciberseguridad, María Aperador, desmonta un mito: "Las capturas de WhatsApp no son pruebas válidas"

@mariaperadorcriminologia

Aunque parecen pruebas confiables, las capturas de pantalla en la app de mensajería se pueden falsificar con facilidad, advierte una experta en ciberseguridad sobre sus riesgos.

En plena era digital, donde todo parece poder guardarse con una simple captura de pantalla, surgen dudas sobre su autenticidad. En el ámbito de la ciberseguridad, los expertos advierten de que las capturas de pantalla no son pruebas válidas, sobre todo cuando se trata de conversaciones en redes sociales o plataformas de mensajería como WhatsApp.

La experta María Aperador lo explica con claridad en la red social X (@mariaperadorcriminologia): "Las capturas de pantalla no tienen ninguna validez"

Cada vez es más común encontrar herramientas que permiten falsificar chats de forma sencilla. Basta con entrar en una web, elegir un diseño similar al de WhatsApp, inventarse los mensajes y descargar el resultado. 

En apariencia, la conversación parece real, pero no tiene ningún valor como prueba. Este tipo de plataformas están al alcance de cualquiera y son usadas, tanto por ciberdelincuentes, como por personas con malas intenciones.

Falsificar conversaciones es más fácil de lo que parece

Según explica María Aperador en uno de sus vídeos, hoy en día es tan fácil simular una conversación que cualquiera puede hacerlo sin conocimientos técnicos. Puedes generar un chat completo en menos de cinco minutos, hacerlo parecer auténtico y guardarlo como una captura de pantalla, y "te puedes inventar cualquier conversación", comenta.

La situación es preocupante porque estas herramientas no se limitan a WhatsApp. Se pueden encontrar plantillas falsas de Instagram, Facebook, X o Telegram, lo que multiplica las posibilidades de engaño. ¿El objetivo? Desde crear pruebas falsas hasta manipular a otras personas, difundir bulos o incluso cometer fraudes digitales.

Además, estas falsificaciones pueden compartirse fácilmente por redes sociales, donde muchas veces la gente da por válidas las imágenes sin verificar su origen. Este comportamiento abre la puerta a malentendidos, rumores dañinos y conflictos personales o legales basados en pruebas inexistentes.

¿Cómo protegernos ante estas manipulaciones?

La clave está en aprender a identificar los riesgos y no confiar ciegamente en todo lo que vemos en una pantalla. María Aperador insiste en que una captura de pantalla no tiene validez legal por sí sola. Para demostrar algo, especialmente en procesos judiciales o situaciones delicadas, se necesitan otros medios, como registros originales del dispositivo, archivos forenses o peritajes técnicos.

La recomendación de la experta es mantener siempre una actitud crítica, especialmente cuando nos llegan conversaciones o imágenes sospechosas. Si alguien intenta convencernos de algo solo con una captura, lo mejor es pedir una prueba adicional o acudir a canales oficiales. También es importante aplicar buenas prácticas de seguridad digital:

  • Verifica siempre la fuente de la información.
  • No compartas datos personales sin confirmar quién está al otro lado.
  • Activa la verificación en dos pasos en tus cuentas.
  • Evita reenviar capturas de pantalla que no puedas verificar.

Las herramientas digitales pueden ser aliadas o amenazas, dependiendo de cómo las usemos. Saber que las capturas de pantalla pueden falsificarse nos permite actuar con más precaución. No se trata de desconfiar de todo el mundo, sino de protegernos frente a manipulaciones que pueden afectarnos en lo personal, profesional o incluso en lo legal.

Compartir este tipo de conocimientos con familiares y amigos puede ser fundamental para frenar el impacto de las falsificaciones digitales. En un entorno donde las apariencias engañan con solo unos clics, la verdadera seguridad nace del conocimiento. Porque si algo nos enseña la ciberseguridad, es que la prevención empieza con la información correcta.

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