Expertos españoles crean un sistema con IA que detecta el autismo en niños con un 85% de precisión

Red Cenit

Investigadores desarrollan un sistema de IA y realidad virtual para detectar el autismo en niños, mejorando el diagnóstico temprano y accesibilidad en la sanidad pública.

Un equipo de investigadores españoles ha logrado un avance significativo en la detección temprana del Trastorno del Espectro Autista (TEA) en niños, utilizando tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial y la realidad virtual

El sistema, denominado T-EYE, fue desarrollado por el Instituto Human-Tech de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) en colaboración con el centro Red Cenit, y los resultados han sido publicados en la revista Expert Systems with Applications

Con una precisión superior al 85%, T-EYE promete revolucionar los métodos tradicionales de diagnóstico del autismo en los primeros años de vida, entre los 3 y 7 años.

El impacto de la realidad virtual en la detección del autismo

El sistema T-EYE se diferencia de las evaluaciones tradicionales al incorporar un entorno de realidad virtual que permite a los niños realizar tareas cotidianas en un ambiente simulado. La clave de esta innovación radica en que la VR genera respuestas más genuinas y naturales, a diferencia de los tests de laboratorio que a menudo producen reacciones artificiales. 

Mariano Alcañiz, director del Instituto Human-Tech, destaca en un comunicado que: "El uso de la realidad virtual permite utilizar entornos reconocibles que generan respuestas realistas y auténticas, imitando la forma en que los niños interactúan en su día a día. Con la realidad virtual, podemos estudiar reacciones más genuinas y comprender mejor la sintomatología del autismo".

T-EYE: Sistema de monitorización para niños con TEA basado en inteligencia artificial y medidas fisiológicas
T-EYE: Sistema de monitorización para niños con TEA basado en inteligencia artificial y medidas fisiológicas

Durante la experiencia virtual, los niños interactúan con el entorno proyectado sobre una pantalla de gran formato o en las paredes de una habitación. Un sistema de cámaras captura sus movimientos y los analiza en tiempo real. 

Este proceso permite estudiar diversos biomarcadores relacionados con la actividad motora, la dirección de la mirada y el comportamiento del niño, facilitando un diagnóstico preciso y estandarizado. Además, el equipo de investigadores subraya que este sistema es económico y accesible, ya que solo requiere una cámara de bajo costo y una pantalla grande.

Inteligencia artificial para mejorar la precisión diagnóstica

El sistema T-EYE utiliza un modelo avanzado de inteligencia artificial que ha sido entrenado para analizar los movimientos de los niños durante la experiencia de realidad virtual. 

Alberto Altozano, uno de los desarrolladores de la IA, explica que: "Los resultados revelan que el nuevo modelo propuesto es capaz de identificar el TEA con mayor precisión y en un mayor número de tareas dentro de la experiencia de VR".

 Según los investigadores, este modelo puede identificar el TEA en una variedad de tareas dentro de la experiencia virtual, lo que lo convierte en una herramienta valiosa para el diagnóstico temprano.

Además, el sistema procesará automáticamente los datos de los movimientos de los niños, lo que mejora tanto la eficiencia como la exactitud en el diagnóstico. Esta capacidad de análisis en tiempo real es una ventaja significativa respecto a los métodos tradicionales, que dependen de observaciones manuales y pruebas en laboratorio.

Eleonora Minissi, investigadora principal del proyecto, destaca en su tesis doctoral que, aunque el interés por los biomarcadores sociales-visual es creciente, los patrones motores atípicos en los niños con TEA aún no han recibido suficiente atención. La investigación sugiere que la actividad motora podría ser un biomarcador prometedor para el diagnóstico temprano del autismo.

Los últimos resultados del equipo de investigación indican que la IA utilizada en T-EYE podría adaptarse para analizar otros movimientos y tareas relacionadas con los niños autistas, como la forma en que caminan o interactúan verbalmente. Esta capacidad de adaptabilidad abre nuevas puertas a la investigación del autismo y a un futuro en el que el diagnóstico temprano sea más accesible y preciso.

El sistema T-EYE ya está disponible en centros privados, pero los investigadores instan al sistema de salud pública a adoptar esta tecnología para ampliar su disponibilidad. 

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