Expiloto militar alerta del peligro: "Hay un 1% de probabilidades de derribar un dron con un F-16"

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Un expiloto militar detalla las limitaciones de los cazas modernos y sistemas antiaéreos en la protección contra drones Gerbera y Shahed que violan fronteras de la OTAN.

La creciente presencia de drones rusos que violan el espacio aéreo de la OTAN ha encendido las alarmas en varios países aliados, profundizando las dudas sobre la capacidad de defensa aérea en tiempos de paz. Un expiloto militar ha revelado que la probabilidad de derribar drones Gerbera o Shahed con cazas F-16 es solo del 1%, debido a factores tanto físicos como tecnológicos.

Este dato pone de manifiesto una brecha importante en la defensa aérea y subraya la necesidad de plantear nuevas estrategias para proteger el territorio y la población. 

Por ello, se reclama una revisión y adaptación urgente de las misiones de policía aérea, especialmente tras incidentes recientes, como el ocurrido hace una semana en Rumanía, donde drones violaron el espacio aéreo con reiteración.

Limitaciones técnicas para derribar drones con cazas convencionales

El exmilitar explicó en un medio rumano, que la baja velocidad, la altura reducida y los maniobras cerradas de drones como el Gerbera y el Shahed complican enormemente su detección y neutralización. A diferencia de aviones tradicionales, estos drones muestran una huella térmica y radar muy pequeña, dificultando así que los sensores de los F-16 los localicen de forma continua.

Por ejemplo, en Polonia un piloto logró captar un drone con sensores térmicos, pero la señal se perdió y el misil lanzado falló, cayendo sobre una vivienda abandonada. En ese país, para mejorar la defensa aérea, se apoyan en aviones AWACS italianos y en reabastecimiento aéreo desde Países Bajos. 

Sin embargo, todo ello implica costes financieros elevados, desproporcionados cuando un Gerbera cuesta alrededor de 10.000 dólares, y un Shahed puede llegar a costar entre 50.000 y 200.000 dólares.

Limitaciones de los sistemas antiaéreos antidrones terrestres y aéreos

Se ha estudiado también el uso de sistemas de artillería terrestre como los cañones antiaéreos Gepard u Oerlikon, incluso los instalados en embarcaciones fluviales, para proteger áreas específicas, como núcleos poblacionales en zonas de riesgo. Sin embargo, la limitación de su alcance implica que deberían desplegarse cada tres kilómetros, lo cual resulta inviable por la escasez de equipos disponibles.

Por otro lado, los helicópteros y aviones ligeros presentan carencias considerables al no disponer de su propio radar ni la rapidez necesaria para interceptar drones con eficacia.

Sin embargo, han llegado a España y otros países aliados sistemas de interferencia electrónica como el ReDrone, fabricado por Elbit, que pueden neutralizar drones o incluso tomar el control sobre ellos. Este equipo ha sido adquirido en 2025, con contratos de hasta tres años, pero su despliegue todavía es incipiente.

Un aspecto crítico es que para derribar drones con munición real fuera de zonas de tiro oficiales, sería imprescindible cancelar el espacio aéreo y alertar a la población para que permanezca en refugios, debido al riesgo de caída de restos de drones y armas antiaéreas.

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Ivan Muñoz

Responsable de audiencias

ván Muñoz, responsable de audiencias, se encarga de la gestión de los equipos de redacción, estrategia editorial y SEO de Computer Hoy.