GPT-6 Astra resuelve un mensaje de la Primera Guerra Mundial que llevaba 108 años siendo un misterio: "EIN ENGLISCHER KREUZER..."

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GPT-6 Astra consigue descifrar un mensaje alemán enviado en 1918 que llevaba más de un siglo sin poder leerse. Lo que cuenta coincide con los registros de un barco británico de esos años.
La Primera Guerra Mundial (y la Segunda Guerra Mundial) estuvo llena de mensajes secretos e información encriptada por la que ambos bandos luchaban por descifrar. Muchos de ellos aún siguen siendo un misterio, pero la inteligencia artificial ha llegado para sacarnos de dudas.
Esto es precisamente lo que ha sucedido con un mensaje de radio alemán enviado durante la Primera Guerra Mundial que llevaba nada menos que 108 años sin poder descifrarse. Ahora, GPT-6 Astra, la IA más potente de OpenAI, ha conseguido reconstruirlo y descubrir qué decía.
El mensaje fue enviado en los últimos días de la guerra y estaba protegido con un sistema de cifrado utilizado por el ejército alemán. En lugar de palabras normales, el mensaje estaba formado por combinaciones de las letras A, D, F, G, V y X.
Un desarrollador conocido como Prinz decidió probar con GPT-6 Astra para intentar resolverlo. La IA consiguió reconstruir el mensaje y encontró una palabra clave que permitía ordenar las letras. Después de hacerlo, apareció un texto que hablaba de un crucero británico que había llegado a Sebastopol el 24 de noviembre de 1918.
Y lo mejor es que se puede comprobar que realmente está en lo cierto. Los registros del HMS Canterbury, un crucero de la Armada británica, cuentan que el barco llegó a Sebastopol precisamente ese día. Además, el documento afirmaba que una escuadra aliada llegó dos días después, justo como se podía leer en el mensaje alemán.
GPT-6 Astra consigue leer un mensaje que llevaba 108 años oculto
El mensaje utilizaba un sistema llamado ADFGVX, que el ejército alemán usó durante la Primera Guerra Mundial. El nombre viene precisamente de las seis letras que se utilizaban para transformar el mensaje original.
El sistema hacía que un texto normal fuese algo totalmente imposible de descifrar. Después se cambiaba también el orden de esas letras utilizando una palabra clave.
En este caso, la palabra era "TRUPPENVERSCHIEBUNG", un término alemán que se usaba para hablar del movimiento de tropas. Lo importante es que esa palabra ya estaba documentada en los estudios históricos sobre los sistemas de cifrado alemanes.
Por eso hay que hacer una pequeña aclaración: GPT-6 Astra no descubrió una contraseña secreta que nadie hubiera conocido durante 108 años. La clave ya estaba documentada. Lo que consiguió fue relacionarla con este mensaje y utilizarla para reconstruir el texto.
El criptograma tenía 170 caracteres y Astra fue capaz de volver a ordenar todas las partes hasta conseguir un mensaje que se podía leer. La primera frase empezaba con "EIN ENGLISCHER KREUZER...", que significa "un crucero inglés...".
A partir de ahí, el mensaje contaba que un crucero británico había llegado a Sebastopol el día 24 y que una escuadra aliada llegaría el día 26.
OpenAI dice que su IA ha resuelto Navier-Stokes
Lo cierto es que OpenAI está atravesando una buena racha de descubrimientos gracias a la potencia de su inteligencia artificial, aunque el caso de Navier Stokes parece algo más confuso.
Hace unas semanas, la compañía de ChatGPT aseguró que uno de sus modelos internos, más potente en matemáticas que GPT-6 Astra, consiguió resolver el problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio.
Estamos hablando de un problema matemático que lleva abierto alrededor de 90 años y que el Clay Mathematics Institute considera uno de los grandes problemas sin resolver. Cada uno de estos problemas tiene asociado un premio de un millón de dólares.
El problema es que, justo después del anuncio, aparecieron acusaciones de un posible uso de trabajo de otras personas. Los matemáticos Tristan Buckmaster y Levent Alpöge llevaban meses trabajando en ello y aseguran que OpenAI conoció sus avances antes de lanzar su propio intento. Buckmaster llegó a acusar a la compañía de haber utilizado ideas de su investigación, algo que OpenAI niega.
La compañía de Sam Altman asegura que sus investigadores y sus agentes no tuvieron acceso al trabajo de los dos matemáticos y que las conversaciones de Buckmaster con Codex (modelo de OpenAI) no pudieron influir en el modelo que consiguió la demostración. También reconoce que ambos investigadores habían avanzado en un problema relacionado, pero distinto.
Dejando todo esto a un lado, matizar que aunque OpenAI diga que ha resuelto Navier-Stokes no significa que la comunidad matemática ya lo haya dado por cerrado. La demostración todavía tiene que pasar por el escrutinio de otros matemáticos.


