OpenAI dice que su IA ha resuelto Navier-Stokes y los matemáticos que trabajaban en ello denuncian un posible robo: "Y aquí viene el salseo"

OpenAI, Navier-Stokes y un posible robo
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La compañía de Sam Altman asegura que una de sus IA ha resuelto uno de los problemas matemáticos del milenio. Lleva 90 años sin resolverse, pero la polémica está servida.

La gran noticia del día está girando alrededor de uno de los mayores acontecimientos de la tecnología actual, pero esto puede ser uno de los mayores hitos de la inteligencia artificial en matemáticas, o puede acabar convirtiéndose en uno de los mayores robos de propiedad intelectual y crédito académico. Lo curioso es que las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.

Yendo por partes, OpenAI asegura que uno de sus modelos internos, más potente en matemáticas que GPT-6 Astra, ha conseguido resolver el problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio. 

Estamos hablando de un problema matemático que lleva abierto alrededor de 90 años y que el Clay Mathematics Institute considera uno de los grandes problemas sin resolver. Cada uno de estos problemas tiene asociado un premio de un millón de dólares.

Pero justo cuando OpenAI ha anunciado este supuesto hito, ha aparecido una historia paralela un tanto sospechosa. Tristan Buckmaster, matemático de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpöge, investigador de Anthropic, afirman que llevaban casi un año trabajando en una vía que podía conducir hasta este resultado. 

Y, según Buckmaster, OpenAI se enteró de sus avances y decidió lanzarse a por el mismo problema. Hasta aquí todo en orden, teniendo en cuenta la carrera por demostrar que tienen la IA más poderosa entre sus manos.

El problema viene ahora. La compañía de Sam Altman niega haber utilizado su trabajo o sus datos. Sébastien Bubeck, uno de los responsables de matemáticas de la compañía, también ha confirmado esto. 

La gran duda que hay ahora sobre la mesa es la siguiente: ¿OpenAI llegó por su cuenta a la solución o recibió, de alguna forma, la ayuda que necesitaba de un trabajo que estaba a medio hacer?

¿Qué es el problema de Navier-Stokes?

Para aclarar un poco de qué estamos hablando, las ecuaciones de Navier-Stokes sirven para describir cómo se comportan los fluidos. Agua, aire, sangre, corrientes de aire... Están detrás de modelos que se utilizan, por ejemplo, para estudiar el comportamiento de un avión, el tiempo o cómo circula la sangre por el cuerpo.

El problema aparece cuando se intenta llevar esas ecuaciones al extremo. Los matemáticos saben trabajar con ellas en muchas situaciones, pero hay una pregunta que lleva décadas sin respuesta: si se empieza con un fluido que se comporta de forma normal, ¿puede llegar un momento en el que las ecuaciones se salgan de sí y aparezca una singularidad?

De forma simple, imagina un remolino. En él, el fluido empieza moviéndose normal, pero el movimiento se concentra cada vez más en una zona hasta que las velocidades crecen de forma infinita. Dicho de otra manera, una singularidad.

El Clay Mathematics Institute plantea precisamente esta pregunta dentro de su Problema del Milenio sobre Navier-Stokes. Se busca demostrar matemáticamente que ese comportamiento es posible o demostrar que nunca puede ocurrir bajo unas condiciones concretas.

OpenAI dice que su IA ha encontrado la prueba

La compañía afirma que la IA encontró una prueba y consiguió hacerla formal usando Lean, un lenguaje usado precisamente para este tipo de asuntos matemáticos. Según explican, la prueba demuestra que un fluido que, en un principio, está en reposo puede dar pie a una singularidad.

En cuanto al proceso, confirman que pusieron a trabajar a unos 10.000 agentes funcionando a la vez. Estos se encargaban de absolutamente todo. 

El resultado llegó el 5 de septiembre, unas 88 horas después de que comenzaran. Después, GPT-6 Astra necesitó otras 17 horas para formalizar y verificar la solución en Lean.

Pero todo podría saltar por los aires para la empresa de Sam Altman: "Y aquí empieza el salseo"

Tal y como perfectamente resume Miguel Ángel Durán García en un post de LinkedIn, "el propio Buckmaster dice que no sabe si usaron sus datos, pero que al preguntar si los modelos habían podido ser entrenados con sus datos, no recibió respuesta".

A modo de contexto, Buckmaster y Alpöge llevaban cerca de un año trabajando en una vía para tratar de resolver el problema. Durante ese tiempo usaron herramientas de IA, entre ellas Claude (de Anthropic) y Codex (de OpenAI).

En agosto consiguieron varios buenos resultados. No es que hubieran resuelto el problema, pero, sin duda, sabían que iban por el camino correcto.  

Y entonces, según cuenta Buckmaster, OpenAI se enteró de que alguien estaba avanzando hacia uno de los grandes problemas del Milenio.

La propia OpenAI reconoce que el 1 de septiembre escuchó rumores de que dos problemas del Milenio podían haber sido resueltos. A partir de ahí decidió poner a sus agentes a trabajar sobre todos esos problemas y terminó concentrándolo todo en Navier-Stokes.

El problema empieza cuando surgen las dudas sobre qué información recibió OpenAI y de dónde salió exactamente. Buckmaster no afirma tener pruebas de que OpenAI copiara literalmente su demostración. A este le preocupa otra cosa.

Su duda es si la información que ellos introdujeron en esas herramientas podría haber influido, directa o indirectamente, en los modelos de OpenAI.

La empresa de ChatGPT reconoce que no puede descartar al 100% que algunos datos de estos hayan contribuido a mejorar sus modelos, aunque considera que es improbable. 

Dice que no vio su trabajo privado. Buckmaster dice que no sabe si sus datos influyeron. Y la propia OpenAI admite que no puede descartar completamente una influencia indirecta.

Y, con todo esto, surge una llamada el 6 de septiembre. Según Buckmaster, ese día tuvo una conversación con Sébastien Bubeck, de OpenAI. En esa conversación, comenta, descubrió que OpenAI ya tenía una solución de Navier-Stokes y que había empezado a atacar el problema después de conocer los rumores sobre su trabajo.

También asegura que se habló de cómo presentar los resultados públicamente.

Buckmaster afirma que OpenAI llegó a poner sobre la mesa la posibilidad de que él participara en la publicación de la solución, pero sin Alpöge, porque este trabaja para Anthropic, uno de los grandes rivales de OpenAI.

Según Buckmaster, cuando se negó a seguir esa idea, llegó a escuchar la pregunta de por qué iba a "arruinar su carrera" si denunciaba públicamente lo ocurrido. OpenAI lo niega, aunque después reconocieron haber usado una frase desafortunada sobre la carrera de este. 

Puede que el verdadero problema no sea quién copió a quién

Hasta ahora, si un matemático trabajaba durante meses en una idea y todavía no la había publicado, podía mantenerla, en cierta parte, protegida. 

Ahora un investigador puede estar utilizando una IA de una empresa que también tiene científicos intentando resolver exactamente el mismo problema. El problema se cuenta solo, pero, desde luego, esto va mucho más allá de ese titular de OpenAI ha resuelto uno de los problemas del milenio.

De lo que no cabe duda es de que estos han llegado al final antes que nadie. Eso sí, todavía tendrá que ser evaluado por matemáticos independientes. OpenAI, de hecho, ha dicho que no piensa reclamar el millón de dólares del premio (tampoco es que le haga falta el dinero; todo gira en torno a la reputación).

En el aire se queda (aunque quién sabe hasta dónde llegará esta historia) quién tuvo la idea, quién encontró el camino correcto y qué pasa cuando una empresa de IA tiene acceso a las herramientas con las que los propios investigadores están intentando llegar primero.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.