La IA está matando a los ordenadores de placa única como Raspberry Pi que ha perdido toda su esencia y que posiblemente no regresará jamás

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¿La inteligencia artificial está dejando atrás a los Raspberry Pi? La gran exigencia que piden los modelos de IA no va acorde con los recursos que ofrecen los SBC.
La industria definitivamente no es la misma de antes y es que en los últimos años ha ido cambiando poco a poco debido al avance de muchos sectores, principalmente por el almacenamiento en la nube y la inteligencia artificial.
No solamente eso, sino que la misma demanda de componentes ante esta tecnología está generando escasez de varias piezas esenciales para la computación avanzada y doméstica.
Aunque no lo parezca, no es algo que esté afectando únicamente a los PC Gaming, consolas u otros dispositivos debido a la crisis de memoria RAM y SSD.
El problema es tan grande que la IA afecta también a los dispositivos como los Raspberry Pi porque están perdiendo su esencia por el simple hecho de no adaptarse tan rápido a las exigencias de la ejecución de modelos de OpenAI, Meta, Microsoft o Google.
La fiebre de la IA está absorbiendo el hardware que antes llegaba a los usuarios

Cuando Raspberry Pi comenzó su trayectoria, la propuesta consistía principalmente en ofrecer una opción económica para aquellos que necesitan aprender informática o desarrollar proyectos concretos desde un "mini PC".
Este tipo de ordenador de placa única (Single Board Computer o SBC) ofrece ventajas como bajo precio, funciones prácticas y portabilidad debido a que es un dispositivo muy pequeño.
Por esto mismo es que sirve para iniciativas educativas, empresariales y personales, por lo que sigue sirviendo para generar proyectos interesantes con recursos mínimos.
Es evidente que una Raspberry Pi o una Banana Pi no son tan potentes como un PC gaming o una PS5, y es que tiene sentido porque son equipos destinados a otros tipos de funcionamiento. Sin embargo, he ahí el mismo problema que probablemente haga que desaparezcan con el tiempo.
¿Por qué? Porque actualmente hay un factor que no había antes y es la inteligencia artificial. Ahora, muchas de las tareas y funcionalidades que necesitan aplicar los usuarios que se vinculan con modelos de IA.
La propia carrera tecnológica que está consumiendo cantidades enormes de hardware, componentes que no pueden llevar dispositivos tan pequeños como los mencionados.
Las empresas buscan cualquier producto capaz de ofrecer potencia computacional para ejecutar IA, incluso si originalmente no fue diseñado para ese fin.
Un ejemplo especialmente llamativo llega desde NVIDIA. Diversas compañías están comprando unidades de la GeForce RTX 5090 en cantidades masivas para integrarlas en servidores de inteligencia artificial.
Esta situación ha contribuido a disparar los precios de una tarjeta que debutó con un precio oficial de 2.000 euros y que ha llegado a superar los 5.000 euros en algunos mercados.
Lo mismo sucede con respecto a la crisis de memoria RAM y SSD. Todo está subiendo porque los centros de datos exigen cada vez más y más. Al mismo tiempo, la ejecución de IA local o el uso constante de asistentes como Copilot, Gemini, ChatGPT y otros, es algo que definitivamente
Lo más interesante es que esta situación recuerda enormemente a la etapa de la minería de criptomonedas. En aquel momento, los mineros adquirían tarjetas gráficas en masa, provocando escasez y fuertes subidas de precio.
Hoy el fenómeno se repite, pero el protagonista ya no es Bitcoin o Ethereum. Ahora es la inteligencia artificial la que está absorbiendo recursos a un nivel sin precedentes.
Aunque Raspberry Pi no compite directamente con una RTX 5090, ambos casos reflejan una tendencia común ante la mencionada tecnología y esto deja claro nuevamente que hay una nueva era en la industria.
Raspberry Pi sigue viva, pero ya no representa la revolución que fue
Está claro que la Raspberry Pi sigue siendo una herramienta muy útil para realizar varias acciones con respecto a trabajo o experimentos de desarrollo, pero ese impulso de hardware económico es lo que hace que se frene cada vez más.
Llegará un punto en el que la propia comunidad de este tipo de productos exija que haya una mayor capacidad para que se adapte a esas funciones y sí, es posible que se logre, pero no tan pronto como se quisiera.
