"La IA sería la versión definitiva de Google": la predicción de Larry Page sobre el éxito de Gemini

Larry Page, cofundador de Google
Larry Page, cofundador de GoogleUniversidad de Michigan/IA
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Gemini se ha convertido en el producto de más rápido crecimiento de Google, una predicción que un joven Larry Page ya realizó hace más de 20 años.

Hace 26 años, un jovencísimo Larry Page, cofundador de Google junto a Serguèi Brin, concedió una entrevista en la que realizó una predicción que en la actualidad se ha convertido en realidad: "La inteligencia artificial sería la última versión de Google".

Google apenas tenía 2 años de edad y era simplemente un motor de búsqueda que contaba con unos 6.000 ordenadores, con capacidad para almacenar unas 100 copias de todo el conjunto de la web, pero Page ya ambicionaba crear el motor de búsqueda definitivo.

"Si tuviéramos el motor de búsqueda definitivo, entendería todo en la web, exactamente todo lo que quieres, y te daría lo correcto. Y eso es obviamente inteligencia artificial. Ya sabes, sería capaz de responder a cualquier pregunta básicamente porque casi todo está en la web. Por eso, ahora no estamos ni siquiera cerca de hacer eso; sin embargo, podemos acercarnos gradualmente, y es básicamente en lo que trabajamos, algo tremendamente interesante desde un punto de vista intelectual", agregó el cofundador de Google en aquella entrevista, que se puede consultar en el canal PodiumVC.

Aquella perspectiva "intelectual" de Page tan solo parecía un sueño muy lejano, pero este mismo verano Gemini, la inteligencia artificial de Google, ha logrado superar la barrera de los 1.000 millones de usuarios activos mensuales.

En el año 2000, la magnitud de los datos indexados, según el propio Page, podía tener una altura de 70 millas –más de 1 kilómetro de altura–, a la par que la confluencia de los datos y la computación ofrecían un futuro fascinante.

Sin embargo, la IA como una "versión definitiva" parecía más un ejercicio de fantasía; en la actualidad, Google ya es una compañía centrada totalmente en la IA, un giro que Sundar Pichai, actual CEO de la empresa, formalizó totalmente en 2016.

De ser un simple buscador a centrarse totalmente en la IA

Con aquella visión en mente, Page comenzó a apostar por la investigación en inteligencia artificial, con diferentes publicaciones y adquisiciones que marcaron lo que la compañía es a día de hoy.

Quizá uno de los momentos clave de esta evolución fue el lanzamiento de Google Brain en 2011, una organización específicamente dedicada a la IA dentro de la empresa; tan solo 3 años más tarde, Google adquirió DeepMind.

Esta startup con sede en Londres se ha convertido con el paso del tiempo en el motor de algunos de sus mayores avances en aprendizaje profundo, e incluso levantó las críticas de Elon Musk, que perdió la batalla al intentar comprar la startup, ya que consideraba que dejar esto en manos de Google les acercaba más a un monopolio.

Durante varios años, bajo el liderazgo de Demis Hassabis y Jeff Dean, la investigación marcó uno de los ejes centrales de Google, lo que llevó a que prácticamente todos los modelos de IA más importantes pertenecieran a esta compañía, incluso superando a gigantes como Meta y OpenAI.

Un momento dulce que no duró mucho, ya que el desembarco de OpenAI y otros competidores le arrebató el liderazgo a Google. Esto llevaría a que en 2023 Hassabis asumiera la dirección de Google DeepMind para reunir todo lo conocido en la investigación, pero también marcar una estrategia a largo plazo.

Adicionalmente, Brin ha vuelto a recuperar una posición predominante para acelerar toda la actividad relacionada con la inteligencia artificial generativa, concretamente con Gemini, para hacer frente a OpenAI y Anthropic.

Gemini, el producto de más rápido crecimiento de Google

Gemini no ha sido el primer servicio en superar la barrera de los 1.000 millones de usuarios mensuales, aunque tampoco será el último: el motor de búsqueda,  YouTube, Gmail o Maps ya lo consiguieron antes, junto a otros 13 servicios de Google.

Ahora bien, Sundar Pichai aseguró que Gemini había sido el producto de más rápido crecimiento en la historia de Google, algo también marcado por la agresiva integración que ha acometido la compañía en todo su ecosistema.

Según los últimos datos, las nuevas funcionalidades de Gemini han atraído considerablemente a sus usuarios: el 63% de los usuarios ya habla directamente con esta IA mediante voz, con herramientas como Gemini Live.

Además, se ha posicionado como una IA para el estudio, ya que el 38% de las consultas de estudiantes incluyen archivos adjuntos, por lo que estos parecen repasar junto a la herramienta de Google, una tendencia que no para de crecer.

Pero los usuarios solo son una consecuencia del mejoramiento técnico que Google ha realizado con Gemini, ya que su modelo más avanzado pudo superar a otros de la competencia en pensamiento profundo y en el tratamiento del lenguaje natural.

Por otro lado, Google también ha pensado en la infraestructura que alimenta a Gemini, ya que no tiene que depender de hardware externo al tener sus propias unidades de procesamiento tensorial (TPU); precisamente, una gran parte de los ingresos de Google Cloud provienen de esto, y continúan creciendo cada trimestre.

Ahora bien, no es oro todo lo que reluce. Este camino incansable ha llevado a Google a una encrucijada: los resúmenes con IA que aparecen en su buscador también han reducido el tráfico web orgánico en un 58%.

Y eso, inevitablemente, afecta a uno de los negocios tradicionales en los que la compañía ha conseguido numerosos ingresos, como son los anuncios que aparecen al visitar cualquier sitio web.

En este punto, quizá la predicción de Page lanzada hace más de 2 décadas no se haya cumplido, debido a que se ha pasado de un motor de búsqueda tradicional a una especie de sistema personal de asistencia con consultas mediante IA, ya que la tasa de clics de sus anuncios ha disminuido drásticamente. Y, con ello, los ingresos han caído.

Sea como sea, Page sí pudo ver que el negocio de Google tendría un crecimiento increíble, pasando de apenas unos 6.000 ordenadores al procesamiento de hasta 22.000 millones de tokens de su API por minuto en este mismo año. Quizá, la IA sí es la versión definitiva de Google en 2026.

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