Ilya Sutskever, cofundador de ChatGPT, hace saltar las alarmas: la IA "nos tratará como nosotros a los animales"

Uno de los creadores de ChatGPT pone sobre la mesa los peligros de la IA avanzada. ¿Estás listo para un futuro donde las máquinas te vean como algo inferior?
OpenAI, la ya más que conocida empresa detrás del chatbot de IA más famoso del mundo, parece ser un titán imparable en el mundo de la inteligencia artificial. Pero detrás de todo este éxito y protagonismo, cuidado, porque las cosas no son tan perfectas como parecen.
La compañía ha vivido momentos de caos absoluto que han salido a la luz pública, como el intento fallido de despedir a su CEO, Sam Altman, que fue restituido en su cargo apenas 48 horas después.
Este es solo la punta del iceberg de los problemas internos de OpenAI. La compañía tecnológica ha visto cómo varios de sus fundadores y figuras clave han abandonado el barco por desacuerdos sobre el rumbo que debe tomar la compañía. Sin ir más lejos, Elon Musk fue uno de los primeros en marcharse, llevando sus desacuerdos con Altman a la actualidad, pero no el último.
Ilya Sutskever, otro de los fundadores de OpenAI y uno de los cerebros detrás de ChatGPT, también dejó la empresa hace unos meses. Su salida se debió a desacuerdos con la junta directiva, especialmente después de que se desmantelara el consejo de seguridad de la empresa. Sutskever decidió entonces crear su propia compañía enfocada en la ciberseguridad.
La IA consciente: ¿el principio del fin para la humanidad?
Sutskever no es el único experto preocupado por el futuro de la IA. Cada vez más voces en el sector advierten sobre los peligros de crear inteligencias artificiales cada vez más avanzadas. La preocupación va más allá de que puedan quitarte el trabajo: muchos temen que la IA llegue a ser consciente y, a partir de ese punto, sea imposible de controlar.
El propio Sutskever, a pesar de haber defendido que "la IA es buena porque podrá solucionar todos los problemas que tenemos hoy en día", es consciente también de los riesgos.
En un mini-documental de The Guardian, el experto hizo una comparación bastante curiosa, aunque da miedo: "Creo que una buena analogía podría ser la manera en la que los humanos tratan a los animales. No es que odiemos a los animales, pero cuando se trata de conectar una autopista entre dos ciudades, no les pedimos permiso. Simplemente lo hacemos porque es importante para nosotros".
Y añade: "La relación entre nosotros y las IA será similar. Nos tratarán como a animales, no por malicia, sino por indiferencia utilitaria". Desde luego, esta es la primera vez en la historia en la que parece que va a llegar algo que realmente va a ser más inteligente que los humanos y no, no se trata de extraterrestres.
La Inteligencia Artificial General (AGI): el siguiente gran salto
Lo cierto es que la Inteligencia Artificial General (AGI) es el siguiente gran objetivo en el desarrollo de la IA. A diferencia de la IA actual, que está especializada en tareas específicas, la AGI sería capaz de llevar a cabo cualquier tarea intelectual que un ser humano pueda hacer. Consigue igualarnos en capacidades, así de simple.
Muchos expertos, incluido Sutskever, creen que la AGI podría ser una realidad en las próximas décadas. La pregunta es, ¿cuándo se estima que llegue? Personalidades como Ray Kurzweil aseguran que la singularidad tecnológica podría llegar tan pronto como en 2045.
Esto se basa en tendencias como la Ley de Moore, que observa cómo la capacidad de los microchips se duplica cada pocos años, y en los avances recientes en IA, biotecnología y computación cuántica.
¿Y después de la AGI? La singularidad tecnológica
En la mesa también se está poniendo otro concepto que justo vendría después de la AGI: la singularidad tecnológica. Este es como el punto de no retorno de la inteligencia artificial al que se llegaría, potencialmente, al alcanzar la AGI.
Se basa en un principio simple, pero que pone un poco los pelos de punta: las máquinas aprenden a mejorarse solas. No es como actualizar el sistema operativo de un móvil, es algo mucho más profundo. No solo procesa información, sino que analiza su propio código, encuentra formas de optimizarlo y se reinventa constantemente.
Pero cuidado, porque una vez que una máquina alcanza un nivel muy alto de poder y capacidades, puede comenzar a diseñar nuevas versiones de sí misma o incluso crear otras máquinas más avanzadas. Así es como se inicia un ciclo exponencial: cada nueva generación de máquinas es más inteligente que la anterior.
Con todo esto sobre la mesa, el camino hacia AGI o esa IA avanzada que comenta Sutskever va a requerir de grandes avances tecnológicos y consideraciones éticas —y una buena regulación— a medida que se vaya acercando el progreso a la creación de sistemas con inteligencia similar a la humana porque quizá decir que se conseguirá una equivalencia IA-humano puede que sea demasiado osado.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

