Qué es el IPD, cómo medirlo, y por qué es importante en la realidad aumentada y virtual

Imagen generada por Dall-E 3

Para usar unas gafas de realidad virtual o aumentada, necesitas conocer tu IPD. Es vital para obtener la máxima calidad de imagen, y evitar molestias.

Si no sabes qué es el IPD de tus ojos, o cómo medirlo, es un dato muy importante para poder disfrutar al máximo de unas gafas de realidad mixta, ya sea realidad aumentada, virtual, o ambas. 

Las gafas de realidad aumentada o virtual son cada vez más comunes, por eso conviene que conozcas tu IPD o distancia interpupilar. Por suerte, es fácil de medir. Pero hay que hacerlo bien.

El IPD es clave para obtener la máxima calidad de imagen con unas gafas de realidad mixta, y para evitar mareos y molestias.

Cómo medir el IPD

IPD, o Distancia interpupilar, es la distancia entre el centro de tus pupilas, medida en milímetros. El 95% de las personas tienen un IPD entre 55 y 77 milímetros.

¿Por qué es tan importante el IPD en la realidad virtual y aumentada? Esta tecnología genera una imagen 3D usando dos lentes, para simular la visión humana, que usa dos ojos para ver en 3D.

Si quieres que la experiencia virtual sea perfecta, el centro de las lentes debe coincidir exactamente con el centro de tus pupilas. Si no ocurre así, en algunas gafas no obtienes la máxima calidad de imagen, porque la máxima claridad está en el centro de las lentes. Además verás a las personas o demasiado grandes, o demasiado pequeñas.

No ajustar el IPD correctamente puede provocar malestar y cansancio ocular, porque la imagen 3D que genera la pantalla de las gafas, a través de las lentes, no se corresponde con el enfoque natural de tus ojos. Por eso es importante conocer tu IPD, y alinearlo correctamente.

Es un dato que hay que comprobar, a la hora de comprar unas gafas de realidad virtual o aumentada. Los modelos antiguos o muy baratos tienen un IPD fijo, es decir, las lentes están fijas en un valor. Por ejemplo, 64 mm. Si tu IPD es diferente, no obtienes la mejor y más cómoda imagen posible.

Las gafas baratas, como Meta Quest 2 o las recién lanzadas Quest 3S, tienen tres posiciones de IPD: 58, 63 y 68 mm. Como más se aleje tu IPD de esos valores, menos cómodo vas a estar.

Por suerte, la mayoría de las gafas tienen IPD por hardware, es decir, puedes elegir el IPD que quieras para que coincida con el tuyo, moviendo las lentes con una rueda, o de forma automática con un motor interno. Quest 3, PlayStation VR2 y otras, entran dentro de esta categoría.

Ten en cuenta que todas las gafas tienen un rango mínimo y máximo. Por ejemplo, en las Quest 3 está entre 58 y 70 mm. Si tu IPD se sale de ese rango... pues te toca vivir con ello, o buscar otras gafas.

Hemos visto qué es el IPD y por qué es tan importante. Ahora vamos a ver cómo medir el IPD. Hay muchas formas de hacerlo. Es fundamental medirlo de forma exacta. Un milímetro arriba o abajo, cuenta.

En el caso de las PlayStation VR2 conectadas a la PS5, tienen su propio sistema de ajuste automático del IPD, gracias al seguimiento ocular que incorporan. Si las conectas al PC no hay seguimiento ocular, así que tienes que ajustarlo manualmente, como el resto de las gafas.

La forma más exacta de medir el IPD, es acudir a una óptica. Se tarda unos segundos, y la mayoría de las ópticas te lo harán gratis.

Otra opción sencilla es pedir a otra persona que te lo mida, con una regla. Pero debe hacerlo de forma exacta, no vale de forma aproximada. Hay que colocar el valor cero de la regla en el centro de una pupila, y medir hasta el centro de la otra pupila.

También puedes hacerlo tú solo, frente a un espejo. En este caso debes cerrar un ojo, colocar la regla al O en el centro de la otra pupila, cerrar ese ojo y abrir el otro, y medir. No es fácil hacerlo bien, si mueves la mano un milímetro, vuelta a empezar.

Por último, puedes recurrir a una app. En las tiendas de móviles hay docenas, busca por "IPD" o "medir IPD". Eso sí, algunas son de pago. Pero son bastante precisas porque usan la cámara del móvil y el reconocimiento de las pupilas, para medir de forma exacta.

Una vez sepas tu IPD, mueve la rueda o la palanca de tus gafas o usa el software que incluye para ajustar el IPD de las lentes lo más cerca posible de tu IPD.

Como ves, medir el IPD es sencillo, pero no tanto, hacerlo bien. Es vital para disfrutar de la máxima calidad de imagen con unas gafas de realidad aumentada o virtual. Y sobre todo, para evitar malestar o cansancio ocular.

Otros artículos interesantes: