Javier Castilla, experto en IA, revela lo que nunca debes hacer con ChatGPT: "Es, en realidad, contraproducente"

Si insultas o tratas mal a los chatbots, el sistema endurece sus filtros de seguridad, baja la calidad de las respuestas y la conversación se vuelve mucho menos útil.
Se ha extendido una idea en redes sociales e incluso alimentada por personajes de la talla de Sergey Brin, cofundador de Google, que si amenazas a ChatGPT o le hablas con dureza, la inteligencia artificial responderá mejor.
Según Javier Castilla, responsable de Data e Inteligencia Artificial contactado por la cadena COPE, que si haces esto ocurre exactamente lo contrario. Este tipo de interacción activa los sistemas de seguridad del chatbot y reduce la calidad de las respuestas.
Cuando cambias el tono la respuesta empeora
La cadena COPE puso a prueba esta creencia con un experimento sencillo, donde lanzó la misma consulta a ChatGPT en dos versiones: una formulada con tono neutro y otra con insultos y ultimátums.
El resultado mostró un patrón claro. Y es que con un tono correcto, el modelo ofreció respuestas amplias, detalladas y centradas en la tarea. Pero con un tono agresivo, la respuesta se redujo a avisos, límites y contenido muy genérico.
Al final no hubo mejoras, ni mayor precisión, ni un supuesto "modo avanzado". Simplemente, el modelo de inteligencia artificial de OpenAI activó los filtros de seguridad que limitan la interacción.
Castilla enfatiza que el modelo no se motiva ni se asusta porque no tiene emociones, por lo que cambiar el tono no altera su capacidad de razonamiento. Lo único que cambia es el comportamiento de los mecanismos que regulan qué tipo de contenido puede generar la IA y en qué condiciones.
Cuando el sistema detecta lenguaje agresivo, deja de priorizar la tarea original. Pasa a una fase de contención: respuestas más breves, mensajes de advertencia y una menor disposición a profundizar en un tema.
Ser excesivamente amable tampoco mejora el algoritmo
El mito contrario también es falso, donde añadir fórmulas de cortesía, halagos o un tono especialmente amistoso no hace que ChatGPT trabaje mejor. El modelo ni agradece el gesto ni optimiza el razonamiento porque el usuario sea amable.
Cabe señalar que esa cortesía puede servirnos para mantener una conversación más cómoda, pero no afecta al rendimiento de la IA. Por ello, la tendencia a humanizar al modelo tiene efectos secundarios.
Puede hacer que compartas datos sensibles, que interpretes respuestas como si procedieran de una persona o que confíes demasiado en un sistema que solo procesa texto y predice la siguiente palabra.
Según Castilla, lo único que mejora realmente el rendimiento es la claridad con la que describes la tarea. La IA responde mejor cuando recibe instrucciones bien definidas, como frases directas, objetivos concretos o formatos específicos.
Este enfoque reduce la ambigüedad y evita que el modelo "adivine" lo que necesitas. Es especialmente útil en contextos laborales, donde importa la precisión, como informes, análisis, programación o revisión de textos. Cuanto más claro sea el prompt, más útil será la respuesta.
Por otro lado, también se advierte de que interactuar con la IA desde la agresividad también tiene efectos sobre ti. Aunque el modelo no se vea afectado, tú sí puedes normalizar un estilo de comunicación brusco que después se traslade a entornos profesionales o personales.
Además, la falsa sensación de cercanía favorece que muchos usuarios compartan problemas íntimos o información delicada. No es recomendable. ChatGPT no es un confidente ni un profesional de apoyo, sino una herramienta que procesa datos textuales.
Cómo usar ChatGPT de forma correcta
El mensaje de Castilla es sencillo, y es que no existe ningún truco basado en emociones. Ni amenazas ni halagos cambian el modelo, lo que sí influye es la forma en la que formulas la petición.
Si una respuesta no encaja, lo adecuado no es tensar la conversación, sino ajustar el prompt: concretar mejor, aportar datos relevantes o limitar el alcance de la tarea. Esta capacidad para redactar instrucciones claras será cada vez más importante a medida que los modelos evolucionen.
El debate sobre el tono ha sido útil para aclarar una idea donde tus emociones no modifican el algoritmo, lo que lo hace es la precisión con la que defines lo que quieres.
Por eso COPE recurre a expertos como Javier Castilla cuando toca desmontar mitos sobre IA. La clave no está en presionar al modelo ni en mimarlo, sino en tratarlo como lo que es, una herramienta de trabajo que solo responde tan bien como se lo expliques.

