Llegan las primeras universidades en prohibir el uso total a ChatGPT y la IA… a los profesores

Illinois prohíbe que la IA reemplace a profesores en universidades; los docentes deben ser humanos, aunque podrán usar herramientas como ChatGPT como apoyo.
La llegada de chatbots de inteligencia artificial como ChatGPT ha despertado inquietud en los centros educativos, ante lo fácil que resulta copiar con ellos. Algunas instituciones han optado por vetar su uso por completo. Mientras que otras han optado por prohibir que cualquier sistema de IA reemplace totalmente al profesorado humano en las aulas.
Con una votación de 46 a 12, el Senado de Illinois ha dado luz verde a una ley que impide que los colegios comunitarios utilicen IA como único medio para impartir clases.
Este movimiento marca un punto de inflexión importante, ya que, por primera vez, una legislación se posiciona de forma tan clara contra el uso total de la IA en la educación superior. La ley no impide que los profesores usen herramientas como chatbots para preparar clases o enriquecer contenidos, pero sí establece un límite claro, que el rostro frente al alumno debe ser humano, no algorítmico.
Un "hasta aquí" a los robots en el aula
La discusión sobre la inteligencia artificial en las universidades no es nueva. Desde que ChatGPT se volvió viral, muchas instituciones académicas han experimentado con su uso, desde ayudar en la redacción de apuntes hasta corregir exámenes. Pero también ha despertado preocupación.
Casos como el de la estudiante de la Universidad Northeastern que exigió el reembolso de su matrícula al descubrir que su profesor usaba IA para dar clases, han puesto sobre la mesa una pregunta incómoda, ¿qué estamos pagando realmente cuando vamos a la universidad?

Illinois ha querido responder con contundencia. El proyecto de ley, oficialmente denominado HB1859, exige que toda clase esté dirigida por una persona que cumpla los requisitos del Código Administrativo del estado, según News Week.
Así se intenta proteger no solo la calidad de la enseñanza, sino también la figura del profesor como guía, mentor y presencia humana insustituible.
El debate, por supuesto, no ha estado exento de polémica. Mientras que el senador demócrata Mike Porfirio defendía la ley como una forma de salvaguardar la calidad educativa, voces del lado republicano han mostrado su disconformidad.
La senadora Sue Rezin expresó su preocupación porque esta normativa puede limitar la capacidad de las instituciones para cubrir materias en las que escasean profesores cualificados.
Y es cierto que la IA puede ser una tabla de salvación para centros que no encuentran instructores en áreas como matemáticas avanzadas o ingeniería. Pero al mismo tiempo, muchos alertan del riesgo de convertir la educación en un proceso deshumanizado, frío y cada vez más automatizado.
¿Un modelo que se extenderá a otros estados?
Lo que está ocurriendo en Illinois podría ser solo el principio. Muchos expertos señalan que estamos ante un experimento legislativo que otros estados podrían replicar. La inteligencia artificial ha llegado para quedarse, pero su integración en el mundo educativo necesita reglas claras.
Este tipo de iniciativas podrían servir para establecer un marco ético en el uso de la IA en las aulas. No se trata de volver al pasado ni de demonizar la tecnología, sino de asegurar de que esta sirva como apoyo, no como sustituto.
Si bien hay consenso en que herramientas como ChatGPT pueden facilitar la enseñanza, también hay un temor real a que se diluya la relación profesor-estudiante.