Neuroderechos y privacidad mental: cómo las grandes tecnológicas han convertido los pensamientos en su nuevo campo de batalla

Una mujer reflexionando con varios nombres de empresas a sus espaldas
Una mujer reflexionando con varios nombres de empresas a sus espaldasGenerado con IA
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Las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley están trabajando en una serie de productos pensados para rastrear la actividad cerebral de los usuarios.

En plena era tecnológica, donde la inteligencia artificial parece hacerse con todo lo que hasta ahora estaba en nuestras manos, ¿siguen siendo propiedad privada nuestros pensamientos? Según un estudio reciente, realizado en base a lo que trabajan compañías como Meta y Snap, probablemente no.

Wired se ha hecho eco recientemente de una investigación en la que se apunta que la neurotecnología de consumo está pasando de ser una propuesta algo utópica a convertirse en una herramienta aprovechable en entornos de trabajo.

De hecho, son marcas como Apple, Meta y Snap las que están desarrollando productos capaces de moitorizar la actividad cerebral e interpretar los recuerdos, tal y como sostienen desde el comentado medio.

Entrenar modelos con recuerdos personales, ¿futuro o realidad?

Los investigadores sostienen en este artículo que, a medida que los sistemas de seguimiento de la actividad cerebral mejoren, los datos neuronales se podrían convertir en un problema para la privacidad de los usuarios.

Esto significa que, aunque los sistemas de inteligencia artificial puedan sacar mucha información con la que trabajar de estas pruebas, así como beneficiar a la gente con sistemas de seguimiento mejorados gracias a esos datos, los usuarios no están del todo seguros.

Esto es lo que algunos expertos y científicos han denominado neuroderechos, esto es, unos derechos fundamentales de los usuarios que deben proteger la privacidad mental y su identidad, así como su autonomía personal.

El ejemplo más claro de robo de información privada viene dado por las imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), que rastrean el hierro en la hemoglobina que suministra oxígeno a las neuronas.

Estas imágenes han sido capaces de crear mapas e inventarios con cada vez más detalles de la corteza cerebral de los mamíferos, que se han podido combinar con la inteligencia artificial, los algoritmos y el aprendizaje automático.

Tecnología para detectar sentimientos

Solo gracias a estos grandes avances en IA, con algoritmos capaces de procesar enormes cantidades de información y emplear métodos estadísticos diferentes para realizar predicciones, estas exploraciones médicas pueden utilizarse para clasificar sentimientos.y emociones.

Por ejemplo, son capaces de detectar desde pensamientos depresivos hasta sentimientos relacionados con la envidia o la epicaricacia, esto es, la satisfacción que algunas personas sienten cuando otras pasan por situaciones negativas o hirientes.

En este análisis también se indica que algunos algoritmos también han sido capaces de reconstruir con una asombrosa precisión diferentes fragmentos de una película únicamente escaneando el cerebro de las personas que la han visto.

La inteligencia artificial, de hecho, también puede medir cuáles son las sensaciones de los usuarios y qué emociones tienen cuando se someten a ciertas situaciones de tensión. Por ejemplo, durante unos comicios.Por

De ese modo, este tipo de neuroescáneres han podido estudiar la actividad cerebral de los votantes indecisos en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y, a la vez, saber si éstos tenían cierta sensación de disgusto o ansiedad al depositar su papeleta.

Análisis más profundos e invasivos

En el artículo se expone un caso de uso de la tecnología como motor de avance en la ciencia y, concretamente, un caso de una mujer que había estado prácticamente 20 años en coma y pudo dar un discurso de una manera muy particular.

Gracias a esta tecnología y a la implantación de 253 electrodos en la superficie cerebral, Ann Johnson, que llevaba mucho tiempo en la cama por un derrame cerebral en el tronco encefalítico, pudo reconstruir parte de un discurso de varios minutos. Esto, únicamente con señales neuronales.

Lo mejor de todo es que se creó un avatar que comunicaba ese mensaje en base a las expresiones que registraba su actividad cerebral, a fin de que éste pudiera poner ciertos gestos faciales, con sonrisas y ceños fruncidos incluidos.

Si bien esto resulta un gran avance en la investigación, también pone de manifiesto que estas herramientas son capaces de llegar a una parte que choca con los derechos fundamentales y la privacidad de la gente.

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Noelia Murillo

Redactora

Noelia Murillo, redactora de Computer Hoy. Realiza pruebas de producto, reportajes y noticias de actualidad relacionadas con el sector. También te cuenta lo que ha analizado en redes sociales.