"No cogen el teléfono": el problema para encontrar trabajo de la generación Z

La Generación Z está dejando de lado las llamadas telefónicas, y eso está afectando a su búsqueda de empleo. ¿Es un cambio generacional o un obstáculo a superar?
Las llamadas telefónicas se han convertido en algo del pasado, así lo vive la generación Z. Nacidos en un mundo digital, su forma de comunicarse parece que está cambiando.
Lo que antes era normal, como las llamadas telefónicas, ahora parece haber quedado obsoleto frente a otras formas de comunicación como los mensajes de texto, correos electrónicos o aplicaciones de mensajería.
Este cambio en las preferencias de los jóvenes está generando tensiones en el ámbito laboral, especialmente durante los procesos de selección. Esto sucede porque los reclutadores se enfrentan a un problema inesperado, que los nuevos postulantes no contestan al teléfono.
Miedo al teléfono: un obstáculo real
Varios estudios recientes han demostrado que el miedo por las llamadas telefónicas por parte de los jóvenes se está convirtiendo en un problema real en la búsqueda de trabajo. De hecho, son muchos los que tienen activada una función que hace que si les llamas, parece que están comunicando.
La aversión de la Generación Z a las llamadas telefónicas no surge de la nada. Según un estudio realizado por Uswitch, cerca del 70 % de las personas entre 18 y 34 años prefieren un mensaje de texto a una llamada. Además, una cuarta parte admite que nunca responde al teléfono, optando por buscar el número en internet o responder después por escrito.

Esta tendencia puede explicarse por la saturación de llamadas spam, el miedo a las interacciones sin contexto o simplemente una mayor comodidad en la comunicación.
En un momento donde especialmente la generación Z está entrando en el mercado laboral, el debate se ha abierto en X, debido a que, ¿cómo van a contactar a los candidatos desde una empresa si estos no quieren responder al teléfono?
Usuarios como Stephano, un reclutador de México, han compartido su frustración en su perfil de X: "Llamo a los números que pusieron en los CVs que mandaron para postular a una vacante de practicante y ninguno responde".
Sin embargo, él mismo reconoce que al contactar a los candidatos por WhatsApp, finalmente logró una respuesta, aunque dejó de intentarlo con otros candidatos porque le dio pereza ese proceso.
Una persona le respondió: "Nunca se debe llamar sin haber acordado antes por correo". Otras personas recuerdan que si se ha dado el número de teléfono para esa búsqueda de empleo, entonces hay que estar pendiente del móvil y responder a las llamadas.
Este fenómeno también refleja una desconexión entre generaciones. Para los reclutadores, las llamadas telefónicas son una herramienta directa y eficiente. Para los jóvenes, en cambio, representan una invasión a un espacio personal o un método obsoleto. Además, muchas empresas no han adaptado sus procesos de selección a los hábitos digitales de los nuevos tiempos.
Algunos expertos apuntan que la solución no está en forzar a los jóvenes a adaptarse, sino en buscar un equilibrio. Un mensaje previo acordando una llamada podría ser más efectivo que insistir con un método que, para ellos, genera incomodidad. Esto no solo aumenta las probabilidades de contacto, sino que también demuestra empatía hacia los candidatos.
A raíz de este dilema han empezado a surgir expertos que asesoran cómo responder a las llamadas telefónicas, ese es el caso de Mary Jane Copps, especialista en comunicación. Para ella, muchas personas jóvenes experimentan ansiedad al hablar por teléfono. La falta de lenguaje corporal y el miedo a no saber qué decir son barreras muy comunes.