No necesitas un smartwatch para la mayoría de cosas, como me ha demostrado esta pulsera barata que he probado

Computer Hoy

Después de estar semanas probando una pulsera inteligente me he dado cuenta de que no echo de menos un smartwatch para la mayoría de cosas, pese a que este es el formato en alza en ventas.

Hace unos años se produjo un boom de las pulseras inteligentes, pero esta categoría de dispositivo ha ido perdiendo protagonismo en los últimos años en favor de los relojes inteligentes o smartwatches, más caros y con más funciones.

En 2021 las pulseras inteligentes suponían una parte mayoritaria del mercado de este tipo de wearables, con un 38% en volumen que le situaba por delante de smartwatches (36%) y de relojes inteligentes básicos (26%)

No obstante, en el segundo trimestre de 2024 esta cifra se había reducido a un 17% de cuota para las pulseras, que ya están muy por detrás de relojes básicos (48%) y smartwatches (35%), según datos del analista Canalys.

Además, a pesar de que las ventas de la mayor parte de productos tecnológicos está subiendo en 2024, las pulseras no están en su mejor momento, ya que se comercializaron un 14% menos de unidades en el segundo trimestre del año.

¿Siguen siendo necesarias las pulseras inteligentes? Ante el mal momento que atraviesa esta categoría, me he propuesto usar una pulsera Honor Band 9 durante dos semanas y aparcar mi smartwatch de gama alta.

Te cuento qué es lo que más he echado de menos, en lo que no he notado una diferencia significativa e incluso en lo que creo que son mejores que los relojes mucho más caros.

No hace falta gastarse lo mismo que un móvil si solo buscas un accesorio

Xiaomi Smart Band 9
Xiaomi Smart Band 9

La primera diferencia, que es importante por evidente que sea, es que las pulseras inteligentes valen bastante menos que los relojes.

La cuestión es que, aunque comparten muchas de sus características, un smartwatch y una pulsera están pensados para un uso diferente.

Por un lado, las pulseras son accesorios que sirven para albergar sensores biométricos y que tienen una pantalla pequeña que puede mostrar algo de información y que te permite interactuar. Pero no tienen sistema operativo avanzado y estás mucho más limitado, teniendo que recurrir a la app del smartphone más a menudo.

Sin embargo, con un smartwatch, sobre todo en los modelos que tienen un sistema operativo avanzado como watchOS, Wear OS o Tizen, tienes un dispositivo que es independiente para muchas cosas: puedes hacer llamadas de teléfono gracias a que tienen altavoz y micrófono, puedes responder a mensajes de chat, y sobre todo puedes instalar aplicaciones de terceros.

Si solo quieres un accesorio y lo que te interesa son solo las mediciones pero no utilizar las funciones que solo están presentes en un smartwatch, tiene mucho más sentido elegir una pulsera que cuesta 59,90 euros como la Honor Band 9 o la Xiaomi Smart Band 9 (39,90 euros), en lugar de los 400 euros como mínimo que vale un Google Pixel Watch 3, los 299 euros de los que parte el Samsung Galaxy Watch 7 o los 449 euros del Apple Watch 9.

Al fin y al cabo, son 250 euros menos, así que merece la pena que lo pienses bien antes de tomar una decisión entre pulsera o reloj.

No vas a usar menos el móvil

Esto está muy relacionado con el punto anterior, pero creo que se merece un apartado propio: si lo que quieres es usar menos el móvil, las pulseras no van a ser el dispositivo que te lo permita.

La mayor parte de las funciones avanzadas y métricas de una pulsera las debes hacer desde la aplicación para smartphone, en el caso de la Honor Band 9 es Honor Salud. Aunque esta aplicación me ha gustado bastante, no ayuda a reducir el tiempo que pasas delante de la pantalla del móvil.

Esto es una diferencia muy grande que se decanta claramente a favor de los relojes, ya que como te contaba en este artículo, una de las cosas más importantes para mí en un smartwatch es su capacidad de que use menos el móvil, y ya hay varios modelos que lo consiguen –no son baratos, me temo.

La precisión de los sensores es muy parecida o la misma

Cada reloj y cada pulsera tienen sus propias características y en muchos casos esto incluye también las mediciones biométricas de distintos parámetros de salud, pero en general hay una creencia de que los relojes son más precisos que las pulseras.

Después de probar la Honor Band 9, una de las cosas que más me ha gustado es que sus sensores consiguen unas mediciones muy parecidas a las de un reloj de gama alta como es el Pixel Watch 3.

La precisión es muy parecida tanto en frecuencia cardiaca como en calorías, pasos y saturación de oxígeno, con mediciones prácticamente iguales en todos los casos.

Pero si hay un aspecto en el que sobresale es en el seguimiento del sueño, con mediciones no solo del tiempo que has dormido sino con estadísticas detallas que separan el tiempo de sueño profundo, sueño ligero, sueño MOR o tiempo que has pasado despierto. 

Te sorprenderá leerlo, pero ha sido mucho más preciso y con resultados más lógicos que relojes de más de 200 euros que he probado en los últimos años, de diferentes marcas reconocidas y populares.

Una pulsera es más cómoda para muchas cosas y te la tendrás que quitar menos

Las pulseras son más pequeñas que los smartwatches. Aunque a la hora de ver información y manejar el dispositivo esto es malo, también tiene beneficios.

Por lo general, las pulseras inteligentes son más cómodas que los grandes y caros relojes, como he podido comprobar con la Honor Band 9 si la comparo con relojes recientes que he probado, desde el Pixel Watch 3 hasta el Samsung Galaxy Watch 6 Classic, pasando por el Apple Watch Ultra original.

Al tener una esfera más estrecha y pequeña y un perfil más fino, las pulseras son más ligeras. No solo pesan menos, sino que molestan también menos al mover la muñeca –algo importante por ejemplo si practicas deportes de raqueta.

Esa comodidad extra te permitirá que lo puedas llevar puesto todo el tiempo, incluso cuando duermes, y olvidarte de que lo llevas en tu muñeca. Así se evita tener que quitártelo como sucede habitualmente con los relojes más voluminosos, que no solo es un fastidio, sino que hace que te pierdas datos de sueño y de ejercicio físico, los más valiosos.

No tiene sistema operativo... pero esto lo hace más sencillo de usar

A diferencia de los relojes inteligentes, que funcionan con sistemas operativos avanzados como watchOS, Wear OS o Tizen (Apple, Google y Samsung, respectivamente), las pulseras inteligentes no tienen un sistema operativo abierto, sino cerrado y solo funciona con las apps nativas.

Esto hace que las cosas que puedas hacer sean menos que con un smartwatch, con el que puedes instalar aplicaciones de terceros con las que puedes hacer casi de todo. El ecosistema de watchOS y sobre todo de Wear OS ha mejorado mucho en los últimos años, por lo que puede encontrar muchas más de las aplicaciones que usas en tu día a día.

Esto, que en condiciones normales sería una clara ventaja para los relojes sobre las pulseras, también tiene ciertos beneficios para dispositivos como la Honor Band 9, ya que por lo general son más sencillos de usar.

Con las pulseras, solo tienes que conectarlas con el móvil a través de la aplicación de la marca, en este caso Honor Salud. De esta manera, solo podrás usar las funciones presentes en la app, donde generalmente puedes ver un histórico con más datos y añadir esferas o elementos de personalización, y usar las funciones presentes directamente en la pulsera.

Con los relojes puede ser más complicado el uso, ya que tienes que sincronizar cuentas y aplicaciones y las opciones son muchas más, así que al menos las pulseras tienen un funcionamiento más sencillo y menos posibilidades de generarte dudas.

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Roberto Corrales

Redactor

Roberto Corrales escribe sobre actualidad tecnológica, prueba dispositivos de todo tipo y escribe reportajes.