Odiaba los smartwatches pero ahora no salgo sin uno: lo que siempre busco en un reloj después de 7 años probando dispositivos

Llevo más de 7 años probando todo tipo de dispositivos tecnológicos, incluidos relojes o smartwatch, y esto es lo que siempre busco en uno. Este artículo forma parte del serial Lo que siempre busco en un dispositivo como reviewer.
Durante mucho tiempo, debo confesarte que el smartwatch era mi dispositivo tecnológico menos favorito de todos. Tengo que reconocer que no le veía el sentido a que todo el mundo llevase uno, incluso después de haber probado varios modelos, incluidos de gama alta.
Mientras tanto, las ventas de relojes inteligentes han estado entre las que más han crecido en el sector de la tecnología, e incluso han seguido aumentando en los últimos tres años pese al desplome de ventas en la postpandemia que coincidió con la escalada de la inflación.
En el primer trimestre de 2024 se vendieron 113 millones de wearables en el mundo, un 8,8% más que un año antes, según datos de IDC, y en general los expertos auguran un futuro brillante para esta categoría de producto que, pese a ello, seguía sin convencerme como usuario.
Pero ahora mi opinión ha cambiado gracias a varios smartwatch seguidos en los que mi experiencia ha sido muy buena y que hacen que este dispositivo se haya abierto hueco en mi vida e incluso sea bastante necesario para mí en la actualidad. Quién me lo iba a decir hace un par de años.
Deja que te cuente, basándome en mis 7 años de experiencia como probador de dispositivos tecnológicos por mi trabajo, y con decenas de modelos de relojes probados en los últimos años, cuáles son las cosas en las que más me fijo a la hora de valorar.
No tener que quitármelo

El primer punto que hacía que los smartwatch no me acabasen de convencer del todo al principio era que no me veía cómodo con ellos. Esto hacía que me los quitase para dormir y cada vez que hacía algo en lo que me pudiera molestar.
Por ejemplo, juego a tenis a menudo, una situación en la que un smartwatch debería ser un aliado, pero los relojes no me resultaban cómodos por el tipo de movimiento de muñeca que es necesario en este deporte.
Pero al fin, hace unos dos años, empecé a encontrar modelos de relojes que sí que me resultaban cómodos en el día a día y que no tenía que quitarme todo el tiempo. Uno de ellos fue el Amazfit GTS 4 y, más recientemente, el Google Pixel Watch 2.
Gracias a ello me he acabado percatando de una cosa: aunque al principio me empeñaba en utilizar siempre relojes de hombre, que suelen tener esfera más ancha y redonda, me he dado cuenta de que los relojes cuadrados o con esfera pequeña, que normalmente se asocian a mujeres, son lo que más encajan conmigo y me permiten jugar a tenis y dormir con ellos.
Así que siempre prueba ambos formatos de reloj, independientemente de su género, porque puede que te estés perdiendo el modelo más cómodo para ti por este motivo.
Un reloj no debería obligarte a usar el móvil para controlarlo

A pesar de que las marcas de tecnología llevan tiempo prometiendo que los relojes serán un dispositivo independiente dentro de poco tiempo, la realidad es que hoy el smartwatch sigue dependiendo del móvil para muchas cosas.
No solo es que el reloj esté siempre conectado al smartphone porque depende de él para tener conexión a internet (hay versiones con LTE pero la mayoría van con Bluetooth), sino que hay muchas cosas de tu reloj que solo puedes hacer desde tu móvil: a veces es porque no puedes acceder a determinadas notificaciones, y otras necesitas ver los datos recogidos por el reloj desde la app.
Esto es algo que siempre me ha parecido un despropósito: no puede ser que, por ejemplo, para acceder a tus estadísticas o a tu histórico de datos de salud debas consultar el móvil obligatoriamente. Que sea una posibilidad está bien, pero que haya que hacerlo sí o sí me parece exasperante.
Es un problema más grave en los relojes con sistemas menos avanzados que en otros de gama más alta, con los que puedes hacer de todo, hasta responder mensajes de WhatsApp si quieres.
Algunos ejemplos de lo más avanzado que existe ahora son los Samsung Galaxy Watch, los Apple Watch y los Google Pixel Watch, así que son los que debes escoger si también valoras mucho esto, pero ten en cuenta que ni siquiera estos son perfectos en este sentido.
Un buen reloj debe reducir mi necesidad del smartphone

Si hay un motivo que me ha hecho que acabe convirtiéndome en usuario de smartwatch, ese ha sido sin duda que uno de estos dispositivos puede reducir tu dependencia del móvil e incluso hacer que lo uses mejor.
Desde que uso un reloj inteligente de forma habitual me he dado cuenta de que las notificaciones que me llegan al reloj me hacen que esté más al día y que tenga que hacer muchas menos de esas consultas rápidas al móvil solo para ver si alguien te ha escrito. Consultas con las que muchas veces acabas perdiendo el tiempo haciendo scroll en redes sociales. Por lo que me siento un poco más desintoxicado.
Mis amigos y familiares también han agradecido mucho que me haya convertido en usuario de smartwatch porque desde que lo tengo soy mucho más rápido respondiendo mensajes que son urgentes –antes dependía de que me acordase de mirar el móvil– y sobre todo, ahora respondo siempre a las llamadas de teléfono, algo que reconozco que antes no siempre pasaba.
El tema de las notificaciones en el reloj es muy personal, lo sé.
Google Pixel Watch 2
Nota90

Cómpralo en
El reloj inteligente de Google disponible en España con Wear OS, una buena pantalla redonda y sensores para el seguimiento de la salud y el deporte.
Yo por ejemplo prefiero que me lleguen todas al reloj, incluso del mail y del trabajo, porque así puede ver si es algo importante o para ignorar, y solo si es relevante le dedico tiempo, pero si no lo borro de mi mente ipso facto. Pero conozco a muchas otras personas que prefieren las menos notificaciones posibles en su reloj, solo mensajes de familia y amigos.
Así que en ese sentido, elige lo que te haga sentir más cómodo, pero ten en cuenta si te merece la pena mirar un poco más el reloj a cambio de mirar mucho menos el móvil.
Un reloj debe tener pantalla siempre activa, y eso para mí no es negociable

Los relojes, por mucho que sean inteligentes, siguen sirviendo para dar la hora. Esto es muy evidente, lo sé.
Aunque lógicamente todos dan la hora, algunos relojes inteligentes no tienen función de pantalla siempre activa, por lo que si quieres ver la hora tendrás que pulsar el botón de desbloqueo o la pantalla o, en algunos modelos, alzar la muñeca hasta que el sensor detecte movimiento.
Por ello, solo elijo relojes que tengan la opción de configurar la pantalla siempre activa, normalmente a través de paneles OLED. Y solo la desactivo por las noches cuando activo el modo sueño o cuando me estoy quedando sin batería y habilito el modo ahorro de energía.
He tomado esta decisión porque creo que en la experiencia de usuario más básica, como es mirar la hora, no puede ser que un reloj tradicional sea superior a un reloj inteligente. Sé que es algo muy personal, porque otras personas odian la pantalla siempre activa en los relojes y prefieren los que detectan cuando subes la muñeca, una solución que no me acaba de convencer porque no funciona en todas las situaciones como cuando estás trabajando sentado.
Es importante que me parezca bonito... después de una semana de uso

Esto también es evidente, lo sé: para que te apetezca ponerte un reloj, lo tienes que ver bonito en tu muñeca. Pero en este sentido, te recomiendo que no te dejes llevar solo por la primera impresión porque si no acabarás llevando siempre el mismo tipo de reloj y dejando de lado otros que también te pueden quedar bien.
Cuando usaba habitualmente relojes analógicos, me acostumbré al formato de relojes con esferas grandes y redondas. Por ello, al principio solo me parecían bonitos los smartwatches redondos y grandes, y cuando me probaba uno de otro tipo me horrorizaba y lo veía rarísimo.
Apple Watch Series 9
Nota91

La renovación del reloj de Apple llega con esta novena generación como un pequeño cambio con una pantalla con mayor brillo y mejoras en el software.
Un día, para hacer una review, tuve que probar por obligación un reloj de pantalla cuadrada y más pequeño, porque era el que estaba disponible. ¿Y sabes qué? En una semana aproximadamente me acostumbré a él. Todo el mundo me decía que me quedaba bien y, pese a mis reservas iniciales, hasta a mí me empezó a gustar.
Por ello, el test verdadero para mí con un reloj ahora no es tanto si me gusta a primera vista, sino si me sigue sin convencer dentro de varios días. Como la mayoría de productos se pueden devolver en 15 días, plantéate esta posibilidad si te gusta un reloj por funcionalidades, pero no te convence del todo por diseño porque no es a lo que estás acostumbrado.
