"Nos obligan a usar Claude para todo": empleados de Anthropic resignados asumen que para 2030 la IA será capaz de hacer el 75% de su trabajo

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Los empleados de Anthropic recurren cada vez más a los agentes de Claude para automatizar tareas, hasta el punto de que las horas de trabajo de la IA ya superan a las de los humanos en la empresa.
Los programadores de Anthropic, una de las compañías más influyentes en el desarrollo de inteligencia artificial, creen que la tecnología en la que trabajan acabará asumiendo una parte enorme de sus responsabilidades. Según un estudio interno de la empresa, los trabajadores prevén que la IA será capaz de realizar de media el 75% de su trabajo para 2030, mientras que más de la mitad considera incluso que podrá encargarse de al menos el 80% de sus tareas.
Dentro de la compañía, los empleados utilizan agentes de IA de Claude para programar, organizar agendas, revisar correos, gestionar listas de tareas y ejecutar procesos que antes dependían de los humanos. Pero ahora el trabajo se está desplazando gradualmente desde la ejecución directa hacia la supervisión, la coordinación y la toma de decisiones, un cambio que altera tanto la productividad como la organización interna.
Es importante mencionar que este proceso también ha cambiado la cultura de trabajo, ya que el propio informe recoge una sensación creciente de presión para utilizar Claude en el mayor número posible de actividades. Por ello, gestionar agentes ya forma parte de la jornada habitual de muchos trabajadores y algunos describen la experiencia como si tuvieran que coordinar decenas de asistentes digitales que reclaman atención constante.
Claude ya está transformando el trabajo dentro de Anthropic

Uno de los aspectos más reveladores del informe es que el cuello de botella ya no parece estar en la capacidad de los modelos de IA, sino en la disponibilidad de las personas. Según los datos recogidos por la compañía, los agentes trabajan tan rápido que gran parte del tiempo permanecen esperando validaciones, instrucciones o decisiones humanas para continuar avanzando. Por ello, la productividad también ha crecido de forma notable.
En marzo, los agentes de IA superaron por primera vez las horas de trabajo humanas y, para agosto, la diferencia había aumentado hasta una proporción aproximada de seis horas realizadas por agentes por cada hora desarrollada por empleados de Anthropic. Paralelamente, las contribuciones de código de los ingenieros se multiplicaron por cinco en apenas seis meses.
Cabe mencionar que la consecuencia de este cambio es la aparición de nuevas responsabilidades, donde se encuentra el llamado "metatrabajo", centrado en coordinar, supervisar y revisar el trabajo de los agentes, que pasó del 10% al 22% de las sesiones interactivas de Claude. Al mismo tiempo, los trabajadores dedican más tiempo a reuniones y procesos de coordinación porque muchas de las tareas repetitivas quedan en manos de la IA.
¿Qué significa para los programadores que la IA asuma una parte del trabajo?

Uno de los cambios más visibles aparece en la contratación, ya que los datos muestran una caída significativa en la incorporación de perfiles junior. Así que la proporción de nuevas contrataciones de nivel inicial descendió de forma notable, reflejando una demanda creciente de profesionales capaces de supervisar procesos más que de ejecutar tareas repetitivas.
No obstante, esto no significa que la programación vaya a desaparecer mañana mismo, sino que el propio informe diferencia claramente entre automatización y sustitución total. Lo que sí muestra es un desplazamiento progresivo del valor profesional hacia actividades relacionadas con el criterio, la supervisión, la estrategia y la toma de decisiones. Anthropic afirma además que ha trabajado en la reasignación de empleados hacia nuevas funciones a medida que determinadas tareas se automatizan.
Más que anticipar la desaparición inmediata de los programadores, el estudio ofrece una fotografía de cómo podría evolucionar el trabajo tecnológico durante los próximos años. Si las previsiones de estos empleados se acercan a la realidad, el profesional más valioso quizá no sea quien escriba más código, sino quien sea capaz de dirigir, supervisar y sacar el máximo rendimiento a un número cada vez mayor de sistemas inteligentes.
