Palo a ChatGPT: un estudio revela que los médicos que usan la IA tienen un 20% menos de acierto

La utilización de la inteligencia artificial en entornos médicos sigue generando cierta controversia. Y los especialistas intentan llegar a conclusiones con datos. 

De entre todos los debates abiertos, que no son precisamente pocos, que giran alrededor de ChatGPT y la IA, hay uno que parece especialmente sensible: aquel que tiene que ver con la medicina. Para algunos, el uso de esta tecnología está llamado a mejorar la atención en los pacientes, e incluso aumentar la fiabilidad de los diagnósticos. Aunque no todos estén de acuerdo.

De hecho, un nuevo informe vuelve a poner en tela de juicio la fiabilidad de la inteligencia artificial cuando se deja de un lado la teoría y se entra en el terreno de la práctica. No es la primera vez que sucede algo así, los llamados agentes de la IA tampoco han cumplido con las expectativas puestas en ellos a la hora de gestionar empresas lo que se dice reales

La IA, ¿una bendición o un problema para la medicina?

Desde hace un tiempo, algunos expertos vienen alertando: no conviene usar ChatGPT ni ningún tipo de IA como consultor médico (tampoco como confidente, pero ese es ya otro tema). La inteligencia artificial sufre alucinaciones, comete errores y, sin la supervisión adecuada de un profesional de la medicina, puede ser peor el remedio que la enfermedad, nunca mejor dicho. 

Pero ahora la polémica ha subido otro escalón, hasta llegar a los profesionales. ¿Qué pasa cuando es un doctor capacitado quien emplea la IA para mejorar, a priori, sus responsabilidades? Pues, según un nuevo estudio publicado recientemente, que se vuelve menos fiable. En concreto, el estudio compartido por Contribune habla de un 20% menos de acierto en sus diagnósticos. 

Estos datos parecen sugerir que conviene tener cuidado a la hora de usar la inteligencia artificial en el campo de la medicina. También por un hecho fundamental: se corre el riesgo de que todos aquellos doctores que se acostumbren a ella mermen sus capacidades profesionales. Es decir, su visión crítica y razonada a la hora de analizar por ellos mismos cualquier posible enfermedad. 

Los expertos hablan de una cierta similitud con lo que sucede con los GPS y los conductores. Estas herramientas pueden ser de ayuda para confirmar alguna ruta, conocer el estado del tráfico y demás. Pero ¿mejoran a los profesionales? En realidad no. De hecho, quienes dependen exclusivamente de esta ayuda, sin tener experiencia por ellos mismos, suelen ser peores conductores. 

La inteligencia artificial, una cuestión de confianza

Hay otros trabajos que refuerzan la idea que parece poner de manifiesto esta investigación. En un artículo publicado por Financial Times, se llegó a una conclusión similar. Según el mismo, después de emplear durante algún tiempo la IA, los profesionales que dejaron de usarla bajaron su porcentaje de acierto. De un 28,4% hasta un 22,4%.

A pesar de todos, los especialistas no dicen que haya que dar la espalda a la IA, sin más. Reconocen que puede ser útil en según qué casos. Pero sí insisten en algo en lo que parecen coincidir todos los que conocen el tema: la inteligencia artificial tiene que ser un complemento, no sustituir a los profesionales. De lo contrario, es probable que todo terminase yendo a peor. 

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