Lo peor que le puedes hacer a tu portátil: no aguanta tantos años por estos motivos

Portátil bien cuidado vs portátil viejo
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Incluso sin las últimas especificaciones del mercado, tu portátil puede aguantar mucho más si sigues estas recomendaciones: en mi caso, sigue viviendo tras 15 años.

Tu portátil no aguanta tantos años por varios motivos. Y es que hay una serie de cosas que nunca deberías hacerle. Si crees que un PC no puede aguantar más de una década al mejor nivel que pueda ofrecer el hardware con el que llegaba de fábrica, lo más seguro es que no lo hayas tratado y cuidado con unas reglas básicas durante su uso. Cualquier dispositivo electrónico funciona como un ser humano y deberías seguir el siguiente consejo: mens sana in corpore sano, que significa literalmente en castellano "mente sana en cuerpo sano".

En un portátil, el cuerpo es el hardware y la mente es el software. Si descuidas una, lo más probable es que acabe afectando a la otra y, a diferencia de un ser humano, aquí no hay solución posible para arreglarlo, ya que tienen un ciclo de vida útil más acortado.

Cuidar el calor, la ventilación y la limpieza

El enemigo número uno de cualquier aparato electrónico es el calor: sin una buena ventilación y una buena conservación no importa que tu portátil sea el más avanzado del mercado, ya que acabará sufriendo el paso de los años inevitablemente.

Aquí hay varias recomendaciones importantes. La primera de ellas es elegir muy bien dónde vas a usar tu terminal. Por ejemplo, lo más aconsejable es que revises en qué superficie lo vas a colocar, ya que generalmente las blandas –cojines, un colchón o sobre las piernas– provocan que los ventiladores no funcionen de la mejor forma.

Si impides una circulación correcta del aire, incluso con la mejor refrigeración del mercado, lo que acabarás provocando es que los ventiladores giren al máximo nivel, pero que no puedan soportar las temperaturas críticas que pueda alcanzar el procesador, como más de 90 grados centígrados, una cifra crítica para el interior de tu portátil.

Lo mejor es que no lo uses nunca en la cama ni sentado. Usa una mesa rígida y despeja los alrededores de tu portátil, así notarás que tu PC se calienta bastante menos, debido a que los ventiladores pueden funcionar de la manera más óptima.

Con un portátil, también siempre es mejor la prevención. Cada mes, dependiendo del uso que hagas de él, realiza una limpieza superficial de todo el polvo que se haya podido acumular en puertos para que no se cuele al interior. Y cada 3 meses ábrelo para limpiar el polvo interior, ya que este también provoca que la refrigeración no sea la mejor y que todos los componentes funcionen a temperaturas que no son buenas para que aguante muchos años.

Descuidar la memoria de las baterías y su agotamiento

Piensa en una batería como si fuera una persona de carne y hueso. Si la dejas encerrada durante mucho tiempo en un lugar cerrado, como ocurre desgraciadamente con muchas personas mayores que no salen de casa, lo más probable es que acabe perdiendo facultades.

Un portátil funciona de la misma forma. No es recomendable que guardes el portátil y te olvides de él durante largos períodos, como semanas, ya que al desgastarse la batería podría afectar a otros componentes e incluso directamente provocar que la próxima vez que quieras sacarlo del cajón ni siquiera encienda cuando lo conectes.

Lleva un tiempo de cuidado, pero usarlo semanalmente y dejarlo con algo de batería es siempre lo más recomendable. Yo suelo probar muchos portátiles nuevos, pero siempre dejo los propios que tengo bien cargados para que no sufran. En caso de que lleven batería extraíble, si son más antiguos, quita directamente la batería para evitar problemas con esta.

Por otro lado, lo mejor es que utilices cargadores aptos para el portátil que estás utilizando. Si aún tienes por casa el original, revisa bien las características que tienes y, sobre todo, no compres cargadores baratos. Es mejor comprar un portátil barato con un cargador que caro que un cargador barato para un portátil caro.

Esto se debe a que los cargadores no adecuados o los denominados "baratos" no regulan adecuadamente el voltaje ni ofrecen protección contra picos de tensión que puedan surgir, por ejemplo, si se corta la energía directamente desde la toma de corriente, ya sea a causa de un apagón o de una desconexión indebida.

Adicionalmente, lo mejor es no dejar conectado permanentemente el portátil al enchufe, sobre todo cuando la temperatura supera los niveles permitidos, ya que esto puede derivar en fallos eléctricos irreversibles o en cuestiones más peligrosas para tu seguridad, como es que se hinche la batería.

Llenar el portátil casi al máximo de su capacidad

Tampoco es ideal que si tienes un disco de estado sólido (SSD) lo llenes al máximo y siempre te aparezca el mensaje de que no tienes más espacio disponible, ya que esto desgastará bastante más tu disco y, en consecuencia, tendrás que cambiar el SSD o tu portátil por uno nuevo.

Los discos funcionan con ciclos de vida de lectura y escritura, por lo que hay un límite casi exacto según lo estás utilizando; sin embargo, hay prácticas que pueden provocar que estos rebajen bastante más esa cifra que marca el fabricante según sus pruebas.

Si guardas archivos hasta que lo llenas al 99% y lo sigues usando sin espacio libre, tendrás celdas que no puedes usar para cuestiones vitales para el disco, como la recolección de basura o la nivelación del desgaste, por lo que estarás prácticamente "matando" a tu disco, independientemente de que sea el más avanzado del mercado.

No pensar en el diseño del portátil

He visto que muchos usuarios abren directamente su portátil desde una esquina, ya sea la derecha o la izquierda, pero los fabricantes ya ofrecen un espacio en el centro para poder abrir la tapa cómodamente. De lo contrario, estarías forzando el diseño y las bisagras, por lo que habrá más probabilidad de que esto se acabe desgastando antes de tiempo.

Si lo utilizas para ir a estudiar o a trabajar, aquí la regla más básica es que siempre lo lleves en una mochila o soporte adecuado; en caso de que no la tengas y vaya algo más apretado, siempre apágalo o, de lo contrario, podría provocar que haya daños en su pantalla o en sus componentes, sobre todo en los más antiguos.

Y, aunque vayas con mucha prisa, siempre come y bebe muy lejos de él, ya que cualquier líquido o alimento que le caiga encima puede causar un daño sin solución, como el azúcar, las migas del pan o un líquido caliente.

Dejar al software milagroso hacer maravillas

Lo más común es que un usuario que nota que su portátil no funciona como el primer día opte por aplicaciones de terceros que no ha revisado previamente: craso error, ya que no solo pueden enfrentar una infección, sino ralentizar aún más el terminal.

Opta por un sistema operativo más adecuado, que suelen ser las distros de Linux más ligeras –notarás mucho el consumo de recursos en CPU y RAM–, pero también añade medidas preventivas sobre los servicios que utiliza tu PC en el día a día, tanto durante el arranque como en el uso habitual.

No escojas recetas milagrosas, porque no existen. Escoge mejor una distro de Linux apta para portátiles antiguos y una herramienta open source para calcular y optimizar el rendimiento general de tu portátil. Con estas recomendaciones, verás que incluso el peor portátil en especificaciones de hardware puede aguantar años y años a tu lado.

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