Qué significa CAT5e y CAT6 en tu cable Ethernet y cómo puedes saber si estás aprovechando toda tu fibra

Las letras que puedes encontrar en tu cable de Ethernet son las responsables de que aproveches de verdad los megas que le pagas a tu operadora. No es lo mismo CAT5e que CAT6.
Esto es algo que pasa muy a menudo en las casas. Pagas bastante por tener una buena fibra (un giga, por ejemplo), pero cuando te pones a descargar un juego o haces un test de velocidad en el ordenador, ves que la aguja se queda en unos tristes 200 o 300 MB. Antes de perder el tiempo llamando al servicio de atención al cliente de tu compañía, deberías tener en casa un cable Ethernet.
Pero cuidado, porque aun así, podrías no estar sacando el máximo partido a lo que tienes contratado. Lo más probable es que el culpable de que no te lleguen esos 1.000 MB casi al completo se pueda deber precisamente a este cable que conectas desde el router con tu equipo.
En ese cable que parece tan simple hay unas letras impresas en chiquitito a lo largo del plástico que casi nadie se para a mirar. Si te fijas bien, verás que pone CAT5e o CAT6 (o incluso otros números como CAT 5 o CAT 7).
Estas siglas tan cortas se refieren a la categoría del cable Ethernet que estás usando y es donde realmente se encuentra la diferencia entre aprovechar hasta el último mega de tu fibra o estar tirando la mitad de la velocidad a la basura.
Qué significa CAT5e y CAT6 en tu cable Ethernet
Hace unos años, cuando en la mayoría de las casas usaban conexiones de ADSL o las primeras redes de fibra lentas de 30 o 50 megas, el cable estándar que venía en la caja de casi todos los routers era el CAT5.
Este modelo estuvo muy bien en su época porque permitía llegar en teoría hasta 100 Mb por segundo. Sin embargo, con la llegada de las tarifas actuales de alta velocidad y la cantidad de dispositivos que hay enchufados a la vez, se ha quedado bastante justo.
Ahí es donde apareció CAT5e, su evolución. Este modelo, que sigue estando en muchas casas, permite llegar en teoría hasta 1 Gigabit por segundo en distancias largas. Pero, de nuevo, las cosas han ido cambiando y evolucionando.
Por su parte, el cable CAT6 es el estándar que deberías tener instalado hoy en día en tu casa si no quieres tener problemas. Está fabricado con un hilo de cobre más grueso, lleva un aislamiento de plástico rígido en el centro para evitar interferencias con otros enchufes de la pared y es capaz de alcanzar velocidades de hasta 10 gigabits por segundo.
¿Cómo puedes saber si estás sacando partido a tu fibra o si necesitas cambiar de cable Ethernet cuanto antes?
La prueba para salir de dudas es facilísima y no te va a llevar ni diez segundos de tu tiempo. Coge el cable y mira el texto que viene impreso a lo largo de este. Si lees la palabra CAT5 a secas (sin la letra "e" al final), tienes un cable muy viejo que te está capando la conexión a 100 megas como máximo; da igual que tengas contratada la fibra más cara y rápida del mercado.
Si en tu cable pone CAT5e, la cosa cambia un poco y hay que matizar. En teoría, este modelo aguanta hasta 1.000 megas (1 Gbps), así que para una tarifa normal de casa te puede servir. El gran problema de estos cables más finos es que sufren muchísimo cuando se doblan detrás de una mesa de escritorio, cuando pasan cerca de regletas llenas de enchufes o cuando tienen ya unos cuantos años encima.
Aquí es donde entra el cable CAT6 como la solución fácil, barata y la mejor para tu casa. Al ser más duro por dentro y estar mucho mejor protegido contra los ruidos eléctricos, hace que la señal viaje limpia y sin pérdidas de principio a fin. Además, la diferencia de precio en cualquier tienda es de apenas dos o tres euros.
Tampoco hace falta volverse loco ni gastarse un dineral comprando el modelo más caro. Salvo que tengas una oficina enorme llena de servidores o vayas a pasar decenas de metros de cable por dentro de los tubos de la pared, un cable CAT6 normal y corriente de un par de metros es más que suficiente.


