Ramón López de Mántaras, pionero de la IA, avisa: el ser humano está perdiendo una habilidad esencial por usar ChatGPT para todo

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Cada vez más personas usan ChatGPT para escribir, resumir o directamente pensar por ellas. Este experto español en IA anuncia el principio del fin.

Rara es la persona que actualmente no pregunta a ChatGPT qué escribir, cómo responder un correo o cómo explicar una idea que tiene en la cabeza. Es innegable afirmar que esto es cómodo, rápido y funciona. Pero cuidado.

Ramón López de Mántaras, uno de los grandes pioneros de la inteligencia artificial en España, advierte: hay una habilidad básica que el ser humano, sin quererlo, está poniendo en riesgo.

En el pódcast Vidas Ajenas, el experto ha querido poner el foco en algo muy específico. Se trata del uso indiscriminado de modelos de lenguaje como ChatGPT y como esto puede afectar directamente a las capacidades cognitivas.

No es que este crea que la tecnología sea mala en sí, el grave problema detrás de todo esto es que la humanidad está empezando a usarla para cosas que no se deberían delegar en la IA.

Tal y como ejemplifica, enseñar a un niño a sumar usando solo una calculadora puede darle el resultado correcto, pero no le enseña a entender qué está haciendo. Consigue lo que desea, pero el aprendizaje no ocurre. 

"Escribir es pensar; escribir no es vomitar una palabra detrás de otra, como hace ChatGPT", comenta.

"Si delegamos la escritura en la Inteligencia Artificial, no solo delegamos la escritura, delegamos pensar. Podemos perder la habilidad cognitiva de pensar. Cuidado a la hora de utilizar alegremente estos modelos de lenguaje", advierte.

Su idea es clara: si dejas que una IA escriba por ti, no solo estás delegando una tarea mecánica. Estás dejando a un lado el propio proceso de reflexión. Según López de Mántaras, ese es el verdadero peligro, el de acostumbrarse a no pensar porque alguien o algo lo hace por ti.

"La consciencia y la inteligencia solo se pueden dar en seres vivos"

Para el experto, la consciencia y la inteligencia, en sentido pleno, siguen siendo patrimonio exclusivo de los seres vivos.

"Científicamente hablando, yo le veo un interés más bien escaso. Si nos ceñimos a la IA moderna, la gran pregunta científica es si es posible que haya inteligencia en algo que no es biológico. Yo creo que, para comprender realmente el mundo, es necesario tener consciencia", comenta.

"Mi opinión, y la de otros como Yann LeCun o Demis Hassabis, es que la IA generativa no solo no nos hace avanzar hacia esa IA fuerte, sino que, como dice LeCun, nos desvía del camino para lograrla. El argumento es que no pueden comprender el mundo porque no tienen un cuerpo con el que interactuar en este mundo", añade.

Según López de Mántaras, la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿puede haber inteligencia en algo que no es biológico? Para él, la clave está en la consciencia, esa capacidad de comprender el mundo y tener experiencias subjetivas.

El argumento es que las máquinas, por muy avanzadas que sean, no tienen cuerpo ni experiencias sensoriales. Sin esa interacción física, no pueden aprender las leyes básicas del mundo ni desarrollar sentido común real. 

"Tener cuerpo permite aprender relaciones causa-efecto elementales, como que si sueltas una manzana, se cae al suelo. Pero eso no implica consciencia", apunta.

Para quienes defienden que la IA ya es consciente o inteligente como un ser humano, el experto es tajante: "Quien afirme que la máquina es inteligente y consciente, ese es quien tiene que demostrarlo. Yo soy de los que creen que ser consciente, comprender el mundo y ser inteligente en el sentido humano del término está profundamente arraigado en el hecho de que somos seres vivos".

A todo esto hay que añadirle otra de sus grandes preocupaciones: regular la IA. Para el investigador, los riesgos reales de la IA no son que domine a la humanidad, sino la manipulación de información, la desinformación, los sesgos, la discriminación y el consumo energético insostenible.