Solo queda el 0,0000002% de este metal en la Tierra: la IA y las baterías eléctricas entran en una disputa mundial

Muy poco en el planeta queda ya de un material muy raro por el que los centros de datos para IA y las compañías para baterías eléctricas se están peleando: el rutenio.
La situación actual en lo que a tecnología e innovación se refiere tiene a dos grandes protagonistas: la inteligencia artificial y los coches eléctricos. En estos dos campos, la electricidad, pero, sobre todo, ciertos materiales, son los grandes buscados por compañías de ambos sectores, como puede ser el litio o incluso las tierras raras como el neodimio, el terbio, el cerio y el itrio
Pero seguramente jamás hayas escuchado hablar de uno en concreto que casi nadie conoce, y que se está volviendo un protagonista totalmente nuevo e inesperado en la batalla: el rutenio.
Este metal del grupo del platino es tan escaso que solo representa un 0,0000002% de la corteza terrestre y no se produce más que en cantidades mínimas, unas 30 toneladas al año, como subproducto de la minería de platino o níquel.
En 2025 el precio del rutenio ha escalado hasta más de 25.000 dólares el kilo, un enorme aumento que ha doblado su valor en poco tiempo, y esto se debe en buena parte a que la IA consume hasta el 90% del rutenio disponible para fabricar discos duros de alta densidad, vitales para el almacenamiento masivo de datos que necesitan estos sistemas.
La demanda absoluta de la IA ha colocado al rutenio en el ojo del huracán, entorpeciéndolo todo
Este metal lleva bastante tiempo siendo el sustento en ciertos supercondensadores y baterías de litio-oxígeno, que permiten cargas ultrarrápidas y alta densidad energética. Gracias a esos componentes, se puede optar a tener coches eléctricos que se cargan en minutos y sistemas para almacenar la energía del sol o el viento para usarla cuando haga falta.
Pero el gran problema es la actual crisis que atraviesa este material, dando pie a que muchas líneas de desarrollo se hayan paralizado o hayan tenido que buscar alternativas más caras o menos eficientes.
Por si fuera poco, la minería de rutenio no es sencilla y no puedes extraer más material debido a la demanda. Esto no consiste, o no es tan fácil, como abrir nuevas minas a gran escala: al ser un subproducto, depende de la producción de otros materiales, y eso lo complica todo.
La buena noticia es que la investigación siempre debe buscar a grandes problemas grandes soluciones y se están estudiando métodos de reciclaje para recuperar rutenio de catalizadores usados, a la vez que se busca reducir su dependencia.
La nueva moneda de cambio entre Nvidia y China son las tierras raras para la IA
No cabe duda de que hay materiales que, pese a que casi nadie conoce, son los actuales motores del mundo. Antes mencionadas, las tierras raras, como el lantano, el cerio o el disprosio, son indispensables, en todo, desde móviles hasta los propios coches eléctricos y, por supuesto, las propias tarjetas gráficas de Nvidia.
El gran problema aquí es que China tiene bajo su suelo cerca del 80% de las reservas mundiales de tierras raras y cuando Pekín decidió frenar sus exportaciones como respuesta a los virales aranceles estadounidenses, la situación se volvió demasiado incontrolable.
Rizando el rizo, no son especialmente abundantes y tienen propiedades únicas, como generar imanes ultrapotentes en poco espacio. Por ejemplo, el neodimio es el 'rey' de los imanes modernos, vital para motores de vibración y sistemas de audio en el móvil, o para hacer posible que un coche eléctrico arranque con solo pisar un botón.
Para que te hagas una idea, y solo por poner un ejemplo, un coche eléctrico lleva, de media, un kilo de imanes hechos con tierras raras; una turbina marina puede necesitar hasta seis toneladas. Hasta ahora, Occidente había dado por hecho que siempre podría comprarlas a buen precio en el mercado global. Pero China jugó a largo plazo y se aseguró el control de toda la cadena, desde la mina hasta el refinado.
Por aquel entonces, la reacción de Pekín fue magistral y cualquier empresa que quisiera importar tierras raras o imanes fabricados en China necesitaría una licencia especial, que puede ser denegada si se sospecha que el material acabará en tecnología militar o en manos de rivales estratégicos. En pocas palabras, lo mismo que hizo EEUU con Nvidia, por ejemplo, y sus chips H20 de IA.
Ahora esta situación, viendo lo mucho que ambos pierden, ha cambiado en cierta forma y el trueque se ha dado de forma casi natural. Estados Unidos ha aceptado flexibilizar los controles y permitir la venta de chips avanzados —aunque no los más punteros— como el H20 y la nueva RTX Pro de Nvidia al gigante asiático. A cambio, China reactiva el suministro de tierras raras.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.

