Toni Reboredo, experto en tecnología, sobre el gasto de los aires acondicionados portátiles: "Es bastante más de lo que crees"

Un aire acondicionado portátil puede resultar cómodo, pero su uso durante el verano puede añadir decenas de euros al mes a la factura, dependiendo de su potencia y las horas de funcionamiento.
Cuando llega una ola de calor y la temperatura apenas baja por la noche, encender el aire acondicionado es algo obligatorio. El problema es que muchas familias saben que varias horas de uso diario acabarán notándose en la factura, por lo que buscan alternativas más baratas y fáciles de instalar.
Aquí entran los aires acondicionados portátiles, que son más económicos que muchos sistemas fijos, no requieren una obra permanente y pueden trasladarse de una habitación a otra. Esa comodidad hace pensar que también consumen menos electricidad, pero el resultado puede ser justo el contrario.
Toni Reboredo, experto en tecnología, ha explicado a través de su cuenta de TikTok cuánto puede costar realmente utilizar uno de estos dispositivos durante toda la noche. Su cálculo muestra que el gasto acumulado puede ser bastante mayor de lo que muchos usuarios imaginan al comprarlo.
Un aparato pequeño puede necesitar mucha potencia

Cabe señalar que un aire acondicionado portátil es un equipo compacto que reúne en una sola carcasa los componentes necesarios para enfriar una habitación. Aspira el aire caliente, extrae parte de ese calor y devuelve aire frío al interior.
El calor eliminado tiene que salir de la vivienda mediante un tubo flexible que normalmente se coloca en una ventana. A diferencia de un sistema split, no dispone de una unidad exterior separada donde se encuentre el compresor y se expulse el calor, por lo que esta diferencia explica parte de su menor eficiencia.
Así que el portátil trabaja dentro de la estancia, genera más ruido y depende de que el tubo y la ventana estén instalados. Si quedan huecos sin sellar, el aire caliente de la calle puede volver a entrar mientras el aparato intenta enfriar la habitación.
Reboredo utiliza como ejemplo un aparato con una potencia de 2.000 vatios, equivalentes a 2 kilovatios. Si permanece encendido durante una hora y mantiene ese nivel de consumo, utilizará alrededor de 2 kWh.
Con un precio estimado de 0,15 euros por cada kilovatio hora, el gasto sería de unos 30 céntimos por hora y 2.40 euros por noche. Puede parecer una cantidad asumible de forma puntual, pero si se repite durante 30 días, el coste se acerca a los 72 euros mensuales, aunque no es una cifra exacta para todos los hogares.
El precio de la electricidad cambia según la tarifa y el aparato no siempre consume su potencia máxima de manera continua. También influyen la temperatura seleccionada, el aislamiento de la habitación y el tiempo que permanece activo el compresor.
Portátil no significa necesariamente eficiente
Es importante aclarar que el tamaño del aparato no determina lo que consume. Un modelo compacto puede demandar tanta electricidad como otros electrodomésticos potentes, especialmente cuando intenta enfriar una habitación grande o mal aislada.
Comprar uno con poca capacidad tampoco garantiza ahorro, ya que si no tiene suficiente potencia para el espacio, trabajará durante más tiempo sin alcanzar la temperatura deseada, donde el resultado será más ruido, peor confort y un consumo sostenido.
También conviene diferenciar la capacidad de refrigeración, expresada en frigorías o BTU, de la potencia eléctrica en vatios. La primera indica cuánto calor puede retirar, mientras la segunda muestra cuánta energía necesita para funcionar.
Los aires acondicionados portátiles pueden ser útiles en viviendas de alquiler, habitaciones sin instalación fija o situaciones temporales, donde su principal ventaja sigue siendo la facilidad de uso y montaje.
El error está en asumir que serán baratos de mantener solo porque cuestan menos al comprarlos. Por ello, antes de elegir uno, conviene revisar su potencia, eficiencia, nivel de ruido y posibilidades de sellar correctamente la salida del tubo.
Toni Reboredo no pretende descartar estos equipos, sino recordar que la factura se construye hora a hora. Son una solución para pasar el verano, pero puede convertirse en un gasto considerable cuando funciona todas las noches sin tener en cuenta su consumo real.
