Un chip inspirado en el cerebro podría reducir el consumo de la IA en un 70%

Un chip inspirado en el cerebro podría reducir el consumo de la IA en un 70%
Chip para la IA inspirado en el cerebro.Imagen generada con IA.

De un tiempo a esta parte, herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, de OpenAI, o Grok, se han visto rodeadas de polémica. Por el enorme gasto que necesitan para funcionar.

En estos momentos, la IA consume muchísima energía. De hecho, cada consulta a herramientas como ChatGPT, sobre todo cuando se trata de imágenes y vídeos, conlleva a un gasto energético enorme. Prueba de ello es que cada vez más gente se está posicionando en contra de sus polémicos centros de datos, y su complicada relación incluso con el medio ambiente. 

¿La solución? Que la inteligencia artificial gaste menos. El problema, claro, es que se trata de una de esas cosas que son más sencillas de decir que de poner en práctica. Ahora, no obstante, un estudio abre una puerta a la esperanza. Un chip podría reducir el consumo de la IA en un 70%. Un chip que, además, está inspirado en el propio cerebro humano.

El problema energético de la inteligencia artificial

Cerebro cuántico.
Cerebro cuántico.FreePik.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge ha desarrollado un chip inspirado en el cerebro humano, gracias al cual se podría reducir el consumo de la IA hasta en un 70%. Si esto es así, se podría solucionar uno de los problemas que tiene esta tecnología actualmente. No es el único, es cierto, pero sí uno de los que más preocupa a sus propios responsables.

Más que nada, porque construir centro de datos para la inteligencia artificial no es una tarea sencilla. Cuestan muchísimo dinero, son enormes y, al menos en opinión de algunos, muy contaminantes. O lo que viene a ser lo mismo, que desde un punto de vista práctico, cada vez se encuentran con más inconvenientes. De hecho, es difícil incluso encontrar dónde levantarlos.

Un chip capaz de reducir el consumo de la IA

Además, todo va en aumento. Los chips actuales separan el procesamiento de la memoria, lo que obliga a mover datos constantemente entre ambos. Este proceso, aunque funciona, es tremendamente ineficiente desde el punto de vista energético. Pero por si fuera poco, la IA no deja de crecer y emplearse en más cosas, por lo que su demanda energética también va en aumento.

Para solucionarlo, los científicos han decidido inspirar en el sistema más eficiente que se conoce. Este no es otro que el propio cerebro humano. A diferencia de los ordenadores tradicionales, el cerebro procesa y almacena información en el mismo lugar, lo que, básicamente, reduce drásticamente el consumo de energía. Es lo que se conoce como "computación neuromórfica".

El nuevo chip sigue precisamente esta filosofía. Está diseñado para imitar la forma en que las neuronas transmiten y procesan información, eliminando la necesidad de transferencias constantes de datos. Gracias a esta arquitectura, el dispositivo puede realizar tareas complejas de inteligencia artificial con un consumo energético mucho menor que el de los sistemas actuales.

Los resultados del estudio son contundentes. En pruebas iniciales, este nuevo chip ha demostrado que puede reducir el consumo energético hasta en un 70% en determinadas tareas de IA. Algo que, cómo no, tendría un impacto importantísimo en la propia sostenibilidad.

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