Un cobertizo lleno de Raspberry Pi reduce la factura energética de una familia británica en un 90%

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Esta pareja del Reino Unido ha logrado reducir sus facturas de calefacción usando un centro de datos en su cobertizo, demostrando cómo la tecnología puede generar ahorro energético y bienestar en el hogar.
Una pareja del Reino Unido ha encontrado una forma innovadora de reducir drásticamente sus facturas de energía.
Lo que han ideado consiste básicamente en calentar su hogar utilizando un pequeño centro de datos instalado en un cobertizo de su jardín. La clave del sistema es que emplea 56 placas Raspberry Pi, dispositivos de bajo consumo que, aunque no están diseñados para tareas de inteligencia artificial como los tradicionales GPUs, pueden ejecutar aplicaciones y procesar grandes volúmenes de datos.
Gracias a este sistema, sus costes de calefacción han pasado de 492 a apenas 52 dólares al mes.
El proyecto utiliza el sistema HeatHub, desarrollado por la empresa Thermify y parte del proyecto SHIELD de UK Power Networks, que busca ayudar a hogares de bajos ingresos a avanzar hacia emisiones netas cero.
Este cobertizo alberga los clústeres de Raspberry Pi y transfiere el calor generado por los dispositivos al sistema de agua caliente de la casa, reduciendo de forma significativa las facturas.
Travis Theune, responsable del proyecto, explica que la instalación se integrará eventualmente en un centro de datos remoto y distribuido, donde múltiples ubicaciones podrán procesar datos de clientes. Durante la fase piloto, el calor generado por los servidores se canaliza directamente al hogar, ofreciendo una fuente de energía limpia y asequible.
Sin embargo, los expertos advierten que replicar este tipo de instalación de manera casera no es seguro ni económico. La configuración del ensayo incluye servidores gestionados profesionalmente, sistemas de intercambio de calor adecuados, ventilación controlada y un modelo de negocio en el que el operador paga la electricidad.
Intentar un enfoque casero podría resultar mucho más caro y conllevar riesgos importantes. Además, existen consideraciones legales, de seguros y permisos de construcción: un sistema improvisado podría provocar incendios, daños por humedad o fallos de equipos sin cobertura.
Otro desafío es la carga eléctrica, ya que un rack de servidores puede consumir varios kilovatios continuamente, acercando al límite el sistema eléctrico de un hogar y aumentando el riesgo de sobrecarga.