Un robot humanoide chino consigue un récord Guinness tras caminar 100 kilómetros

La hazaña se ha llevado a cabo a pesar de que muchos expertos consideran que la industria robótica no está evolucionando como ellos esperaban hace unos años.
Para muchos expertos, los robots humanoides están lejos de ser los asistentes que gente como Elon Musk desean. Muchos consideran que la robótica en general está más estancada de lo que a veces parece. Sin embargo, algunos robots humanoides ya se están abriendo camino. En esta ocasión, como ha sucedido con un invento chino, literalmente. Lo que le ha valido un récord Guinness.
El modelo en cuestión está fabricado por la máquina AgiBot, y responde al nombre de A2. Más allá de lo mediático de la noticia, la hazaña llevada a cabo por él debe considerarse un auténtico hito por varias razones, y pone claramente de manifiesto que el gigante asiático va un paso por delante de las demás potencia también en lo que se refiere a esta industria.
Un robot chino de Guinness
Tal y como informan desde Global Times, el robot humanoide A2 consiguió completar una caminata de 106,286 kilómetros. O lo que es lo mismo, la distancia que existe entre las ciudades chinas de Suzhou y Shanghai. El viaje se llevó a cabo entre el 10 y el 13 de noviembre de 2025, y fue certificado por el Guinness World Records como la "mayor distancia recorrida por un robot humanoide" sin apagarse.
Esto último es lo más importante del todo, según señalan los expertos en robótica. A2 fue capaz de hacerlo gracias a un sistema de baterías intercambiables ("hot-swappable battery system"), debido al cual pudo ir renovando su energía a medida que avanzaba sin tener que detenerse en ningún momento, hasta haber alcanzado su destino.
También es llamativa la ruta a la que el robot se enfrentó. Esta no solamente consistía en entornos urbanos, sino que recorrió comunidades más rurales. Es decir, que tuvo que medirse en terrenos diferentes, lo que hacía más complicado su desafío. Paso por aceras, puentes e incluso tuvo que cruzar carreteras. En todo momento, parece, cumplió las normas, como las impuestas por los semáforos.
Aunque simplemente ir de un lugar a otro pueda parecer sencillo, no lo fue. Al menos, no para un robot humanoide de este tipo. No solo por una cuestión de resistencia física, que también, sino por el control de equilibrio del que tuvo que hacer gala, la orientación, GPS mediante, o la capacidad de avanzar de noche sin tener ningún accidente ni golpearse con nada.
¿Un modelo listo para conquistar el mundo?
Quizá lo más significativo de este robot, aparte de todo el asunto del récord Guinness, sea que el modelo que llevó a cabo la prueba no tiene nada excepcional. Es decir, que sus responsables aseguraron que es el mismo que se entrega a los clientes que lo quieran adquirir. De esta forma, su distribución comercial parece más fiable que la de alternativas aún en desarrollo como Optimus.
El hito llega en un momento en el que, por lo general, la robótica no genera demasiada confianza. Uno de los mayores expertos mundiales en la materia, de hecho, aseguró hace no mucho que él no se acercaría a menos de tres metros de un robot humanoide. Por si acaso.