Una nueva batería podría cargar un móvil en 3 minutos y durar hasta 60.000 ciclos

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Investigadores australianos desarrollan una batería de zinc-yodo capaz de alcanzar 60.000 ciclos y cargarse en solo tres minutos.
La tecnología de las baterías podría estar a punto de dar un salto importante. Un equipo de investigadores de la Universidad de Flinders, en Australia, ha desarrollado una nueva batería de zinc-yodo basada en una tecnología acuosa que promete algo difícil de imaginar con los teléfonos actuales: alcanzar hasta 60.000 ciclos de carga y completar una carga en aproximadamente tres minutos.
La investigación utiliza una química diferente a la de las actuales baterías de ion-litio. Uno de los elementos fundamentales de este nuevo sistema es un polímero basado en ciclodextrina, una molécula derivada del almidón que permite controlar los compuestos de yodo responsables de parte de la degradación de la batería.
Las baterías de zinc-yodo no son completamente nuevas, ya que llevan décadas siendo estudiadas. La novedad del trabajo australiano está en encontrar una forma de limitar el denominado desplazamiento de poliyoduros, un fenómeno que puede reducir el rendimiento y la vida útil de este tipo de baterías.
Los resultados obtenidos en laboratorio son especialmente llamativos. El sistema consiguió alcanzar 8.000 ciclos manteniendo una capacidad de 205 mAh/g y una carga completa en unos siete minutos. En otra configuración, llegó hasta 60.000 ciclos, aunque con una capacidad inferior de 150 mAh/g, y consiguió cargarse completamente en aproximadamente tres minutos.
Además, existe otra diferencia importante frente a las baterías de ion-litio convencionales: la tecnología utiliza un electrolito basado en agua. Esto reduce considerablemente determinados riesgos asociados a las baterías tradicionales, especialmente los relacionados con el sobrecalentamiento y el incendio por fuga térmica.
Sin embargo, hay una razón por la que no veremos esta batería dentro del próximo iPhone o Galaxy. Su densidad energética volumétrica es considerablemente inferior a la de las baterías de ion-litio, por lo que necesitaría ocupar mucho más espacio para almacenar una cantidad equivalente de energía.
Por ese motivo, los investigadores apuntan inicialmente hacia aplicaciones de almacenamiento energético a gran escala, incluyendo instalaciones de almacenamiento eléctrico y sistemas asociados a paneles solares.
Esto significa que la tecnología todavía está lejos de sustituir las baterías de los smartphones. Aun así, sus resultados demuestran que la química del zinc-yodo podría tener un enorme potencial en determinadas aplicaciones.