La Unión Europea obligará a los fabricantes de móviles y tablets a cambiar sus etiquetas a partir de 2025

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Una nueva ley de la Unión Europea obligará a los fabricantes de móviles y tablets a añadir más información en las etiquetas de los dispositivos: los consumidores son los principales beneficiados.

La Comisión Europea pretende reducir la cantidad de basura tecnológica que se genera con medidas como la ley que obliga a los fabricantes a hacer que el USB-C sea el estándar único para los dispositivos, incluso Apple ha aceptado esta medida. El plan ahora es acabar con la obsolescencia programada de móviles y tablets.

Las medidas aprobadas en el BOE entrarán en vigor en España el 20 de junio de 2025 y los primeros beneficiados serán los consumidores. Los fabricantes de móviles y tablets tendrán que añadir un nuevo etiquetado en los dispositivos y garantizar un mínimo de vida útil de sus componentes.

La Unión Europea obligará a los fabricantes a añadir una etiqueta que incluirá información de la eficiencia energética, la duración de la batería, la resistencia al agua y la capacidad para soportar caídas. 

La nueva ley exige una serie de requisitos mínimos para garantizar la durabilidad y reparabilidad de los dispositivos. Los móviles y las tablets deben ser resistentes a rayones, ser desmontados fácilmente y los reparadores deben tener acceso a todo el software necesario. Además, deberán garantizar actualizaciones del sistema operativo durante al menos cinco años desde su fabricación.

Toda la información que tendrán las etiquetas de la UE

Las etiquetas de los productos que se comercialicen en los países de la Unión Europea deben tener un código QR con un enlace al Registro de Productos Europeos (EPREL) donde se hallará información del producto como la clase de eficiencia energética, el tamaño de la batería y la autonomía con una carga completa. 

Los dispositivos se someterán a un test de fiabilidad en caída libre repetida y lo tendrán que superar al menos 4 de las 5 unidades probadas. Esta prueba se realizará sin protectores de pantallas ni fundas desde una altura de un metro sobre una superficie de metal para comprobar el impacto en la pantalla, cámaras, WiFi, batería, botones, vibración, micrófonos, etc. 

Las marcas tendrán que añadir la clase de reparabilidad de los móviles y tablets según la complejidad del desmontaje, la disponibilidad de piezas de recambio o la duración de las actualizaciones de software.

A esto se suman datos como el número de ciclos de carga y descarga necesarios para que la batería se degrade más de un 20% o el índice de protección contra la penetración (IP) que va desde el 1 al 8 y calcula la resistencia al polvo y el agua. 

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