El desastroso día en que Google Gemini intentó llevar una cafetería: "Los trabajadores están a salvo"

¿Puede la IA gestionar el estrés de una hora punta? Un experimento real con Google Gemini termina con pedidos absurdos y derroche del presupuesto, demostrando que el factor humano sigue siendo imbatible.
Google Gemini no es una buena gestora. Eso, al menos, es lo que cabe pensar después del último experimento a los que unos investigadores sometieron a la IA. Los expertos pusieron a la inteligencia artificial a gestionar una cafetería, encargándose de buena parte de sus pormenores cotidianos. ¿El resultado? Un auténtico desastre que costó miles de dólares en servilletas.
Los propios responsables del proyecto fueron sinceros al terminarlo: "Los trabajadores están a salvo". O lo que viene a ser lo mismo, dejaron claro que esta tecnología no resulta del todo útil en casos reales. Quizá lo sea en el futuro, pero no a día de hoy. Algo en lo que muchos especialistas parecen estar cada vez más de acuerdo.
El experimento se desarrolló en una cafetería real impulsada por Andon Labs, una empresa que quiso comprobar hasta qué punto un sistema de IA podía gestionar operaciones empresariales cotidianas.
La inteligencia artificial utilizada estaba basada en Google Gemini y funcionaba como una especie de manager virtual. El sistema, conocido internamente como Mona, no preparaba físicamente cafés ni atendía a los parroquianos en la barra, pero sí tomaba buena parte de las decisiones administrativas y operativas del negocio. Todo lo que no fuese trabajo manual, por así decirlo.
¿Qué tareas eran esas? Pues gestión de inventario, pedidos a proveedores, contratación de personal, coordinación de tareas internas, atención a consultas, organización operativa mediante Slack y hasta toma de decisiones logísticas. Los empleados humanos seguían existiendo, pero todos recibían órdenes de Google Gemini. Ellos solo eran los brazos ejecutores.
La idea detrás del experimento estaba clara: comprobar si los modelos actuales de inteligencia artificial pueden sustituir o automatizar funciones de gestión empresarial.
La IA no es buena tomando decisiones administrativas
Google Gemini no dio con la tecla. Aunque el sistema mostró capacidades sorprendentes en algunos aspectos, la realidad es que la cafetería terminó con graves problemas financieros y organizativos debido a errores cometidos por la IA. Según los datos compartidos por los responsables del proyecto, el negocio ingresó varios miles de dólares desde su apertura, pero también acabó por consumir gran parte de su presupuesto inicial en compras absurdas e innecesarias.
Por ejemplo, en pedidos masivos de guantes de goma, miles de dólares en servilletas, compras de productos que nunca se llegaron a utilizar, errores básicos en el inventario… Y a la hora de la verdad se olvidaba de los suministros más importantes. Por ejemplo, nunca recordaba el pan necesario para hacer sándwiches, aunque el almacén estaba repleto de artículos inútiles.
Los investigadores no tienen dudas al respecto. El problema no parece ser únicamente técnico, sino más bien conceptual: la IA puede ejecutar tareas y responder instrucciones, pero sigue teniendo enormes dificultades para comprender prioridades empresariales reales, del día a día. Es decir, que sí acierta con la teoría, pero no tanto a la hora de ponerla en práctica.
La IA puede parecer extremadamente competente en conversaciones aisladas, pero mantener coherencia operativa durante semanas es mucho más complicado. Es ahí donde se aprecia su inoperancia.
Los responsables del proyecto creen que parte de los errores están relacionados con las limitaciones de memoria contextual de los modelos actuales. Cuando ciertas conversaciones o datos salen del contexto activo, el sistema parece olvidar decisiones previas y vuelve a cometer errores similares.
Esto provoca comportamientos poco racionales, como repetir pedidos innecesarios o perder el seguimiento de inventarios ya existentes.
El debate abierto sobre el futuro del trabajo
Quizá Google Gemini mejore en el futuro sus prestaciones. Pero en estos momentos los investigadores no parecen muy confiados en delegar negocios en la IA. No obstante, el debate sigue abierto: ¿sustituirá la IA muchos empleos tradicionales, sobre todo relacionados con la administración?
Es algo que ya está sucediendo. Muchos estudios parecen indicar que no es una gran idea desde el punto de vista de los resultados obtenidos, pero la fiebre de la IA parece haber llegado a mucha gente. Y muchos empresarios, claro, no quieren ser menos.
