Descubren una carta de 400 años de antigüedad que confirma la existencia de un rey legendario

Arqueólogos descubren algo tan fascinante como la tumba perdida de Tutmosis II. Un documento confirma que el legendario rey nubio Qashqash no es un mito y sí existió.
La arqueología ha logrado grandes hitos durante los últimos años, descubrimientos como la tumba de Te K'ab Chaak en Belice, el Palacio del Nieto de Gengis Kan en Turquía o la imagen multiespectral del Manuscrito de Voynich.
Entre todo esto siempre ha habido un mito alrededor de los registros escritos del siglo XVI al XVII, especialmente la historia del "legendario rey nubio Qashqash", un nombre que solía aparecer solo en textos religiosos.
Se pensaba que su influencia era pura ciencia ficción, un cuento ligado a los santos que era inspiración para las nuevas generaciones, pero no. Han descubierto una carta de 400 años en Viejo Dongola que confirma la existencia del monarca y esto cambia la perspectiva de la historia.
Un documento del pasado reescribe la historia entera del rey Qashqash

En la historia de los reinos medievales se han registrado grandes figuras relevantes que lograron hazañas, y lo curioso es que cuando se habla de esto, siempre se encuentra involucrado el personaje "rey Qashqash".
Se refiere a un monarca que está en los libros y ha aparecido en relatos hagiográficos, es decir, temas relacionados con santos y datos religiosos.
No había tanta información como para corroborar que esta persona existió, pero aun así ha estado en los fragmentos recopilados por los expertos.
Ahora, después de muchas décadas de investigación, el medio Marie Claire afirma que los arqueólogos han encontrado una prueba concreta y verificable de que el rey no es un mito ni una fábula.
El material ha sido encontrado en la antigua ciudad de Viejo Dongola (en el edificio A.1, conocido como “Casa del Mekk”) que se considera como una zona importante para la historia medieval de Sudán y el África precolonial debido a su cercanía con la orilla este del Nilo.
Según indican los especialistas, se trata de un documento de 10 x 9 centímetros que se utilizó entre el siglo XVI y XVII que contiene la evidencia definitiva. Publicado en Azania: Archaeological Research in Africa, la hoja de papel en cuestión es una "orden administrativa emitida en su nombre".
No se trata de un tratado político, alianzas o decretos, sino de un intercambio que involucraba a las personas Muhammad al-Arab y Abd al-Jabir, donde se reconocía una transacción comercial de "tres unidades de tela a cambio de una oveja con sus crías".
“La Ordenanza Real representa un caso raro en el que una figura hasta ahora confinada a la literatura hagiográfica y a las tradiciones orales puede insertarse en un marco histórico verificable, respaldado por evidencia arqueológica tangible”.
La gestión de dicho trueque estaba siendo gestionada por el rey Qashqash, quien parecía que estaba adentrado en mantener en orden el poder, orden social y economía, por lo que la carta realizada por un escriba llamado Hamad fue firmada por el monarca.
Los autores valoran esto como un registro verídico para confirmar su existencia, suficiente para considerarse como el único documento de identidad de dicha figura que por años había sido considerada como un mito.
Aunque era un simple intercambio, se cree que eran acciones que servían para fortalecer las relaciones con lealtad y riqueza, por lo que recibir una firma del legendario rey nubio Qashqash era prácticamente una bendición y un hecho legal.

