Las dos preguntas que Bill Gates siempre se hace cuando se enfrenta a un gran problema y que tú también puedes utilizar

Imagen generada con IA

Para el ex director ejecutivo de Microsoft, este enfoque es un "gran ecualizador", ya que cualquiera puede aplicarlo si está dispuesto a resolver problemas y aprender de otros.

Bill Gates lo tiene claro, no hace falta ser un genio para resolver problemas difíciles, según él, basta con formularse dos preguntas sencillas. Si bien puede sonar demasiado básico, pero este método lo acompaña desde que era adolescente.

Cabe señalar que lo aplicó durante los años decisivos de Microsoft y sigue recurriendo a él en su etapa filantrópica. Su planteamiento rompe con la idea de que la innovación nace solo de la creatividad desbordante. 

El ex CEO de Microsoft defiende un enfoque mucho más práctico, que es aprender de quienes ya han encontrado soluciones, pero la clave está en mirar más allá de tu propio entorno y aprovechar la experiencia acumulada por otros.

De hecho, el magnate afirma que cualquier persona puede ponerlo en práctica. Ante una decisión difícil o un objetivo ambicioso, las mismas dos preguntas que usa Gates pueden ayudarte a evitar errores, ganar tiempo y avanzar con más confianza.

El método Gates: dos preguntas sencillas para resolver problemas

Las dos preguntas son estas: ¿Quién ha manejado bien este problema?, y ¿Qué puedo aprender de ellos? La lógica es simple, porque en lugar de empezar de cero, Gates observa a quienes ya recorrieron ese camino y extrae lecciones de su experiencia. 

Con ese conocimiento, adapta las soluciones a su propio contexto. De este modo, evita caer en la presión de tener que inventar algo completamente nuevo cada vez. Aquí entra en juego la diferencia entre pensamiento convergente y divergente

El primero consiste en aplicar lo que ya sabes para resolver una situación, mientras que el segundo busca ideas nuevas y originales desde cero. Bill Gates reconoce que la mayoría de personas somos más hábiles en lo convergente, por eso insiste en que no hay nada malo en apoyarse en lo que otros ya han descubierto. Al contrario, es la manera más directa de avanzar.

Pero este método exige algo más, que es salir de la zona de confort. Si te rodeas siempre de los mismos referentes, difícilmente encontrarás enfoques distintos, y lo ilustra con ejemplos personales. En una ocasión, visitó una planta de embotellado y sacó más ideas de productividad de las que pudo aplicar en un año. 

También aprendió sobre ciclismo de montaña pedaleando junto a un profesional, sobre fuerza entrenando con un experto en genética deportiva, o sobre perseverancia conversando con un Navy SEAL. El mensaje es que las mejores lecciones no siempre están cerca, basta con tener la disposición de mirar fuera y escuchar.

Por qué este método es para todos

Lo más interesante de este enfoque es que no depende del talento excepcional, por lo que no tienes que ser un genio creativo ni contar con recursos extraordinarios. Lo que necesitas es la disposición de observar, preguntar y aplicar lo aprendido.

De hecho, Bill Gates lo define como un gran ecualizador, donde cualquiera, sin importar su nivel de estudios, contactos o dinero, puede utilizarlo. Solo se trata de localizar a las personas que ya resolvieron lo que tú intentas resolver y aprender de ellas.

Eso sí, no se trata de copiar al pie de la letra, cada situación tiene sus particularidades. Lo importante es adaptar los aprendizajes a tu contexto, de esta forma, transformas la experiencia ajena en una herramienta útil para ti.

Aquí es donde puedes convertir la teoría en práctica. Gates insiste en que no necesitas enfrentarte a un reto global para que estas dos preguntas te sean útiles, funcionan en el trabajo, en lo personal e incluso en tu aprendizaje diario.

En el trabajo, cuando te enfrentas a un reto estratégico o a un proyecto complejo, observa cómo lo han resuelto otras empresas o profesionales de tu sector. Quizá no puedas replicar todo, pero siempre encontrarás aspectos que se ajustan a tu caso.

Personalmente, piensa en personas que ya superaron lo que tú estás atravesando. Puede ser alguien que cambió de carrera, que enfrentó una situación de salud o que logró mantener hábitos saludables. Analizar cómo lo hicieron te permite evitar errores y acelerar tu propio proceso.

En el aprendizaje, busca referentes fuera de tu campo habitual, por lo que si eres ingeniero, acércate a artistas. Si trabajas en periodismo, observa cómo gestionan procesos los científicos, esa mirada cruzada es la que genera ideas nuevas y, a la vez, aplicables.

La innovación no siempre surge de la chispa creativa, muchas veces se encuentra en la capacidad de mirar alrededor, identificar lo que funciona y adaptarlo a tus circunstancias. Las dos preguntas de Bill Gates son una herramienta que cualquiera puede usar para enfrentar retos grandes o pequeños.

Otros artículos interesantes:

Más información sobre: