Experto en salud alerta: “Tu hijo puede dormir con el ventilador o el aire acondicionado encendido, pero…”

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La manera en la que usas el ventilador o aire acondicionado influye en la salud de los más pequeños de la casa. Los expertos recomiendan regular los grados y la dirección.

El aire acondicionado puede traer varios problemas si lo usas frecuentemente, al igual que el ventilador. La mayoría de las personas solo conectan y ponen a funcionar estos dispositivos sin considerar la manera correcta en la que se deberían utilizar para que no haya inconvenientes.

Cuando se trata de tus hijos o los niños pequeños de casa, hay que tener un especial cuidado para que no influya negativamente en la salud, pues según el pediatra experimentado, Gonzalo Oñoro, los grados en los que se mantiene encendido y cómo pega el aire directo puede causar graves consecuencias.

Normalmente, para mantener fresco todo el ambiente y evitar el calor, por la noche, durante las horas de sueño, se deja prendido. Eso lo puedes hacer, pero el especialista recomienda realizar ciertas acciones antes de dejarlo en un estado activo para que no cause enfermedades o daños a largo plazo.

Cambia los grados del aire acondicionado y cambia la dirección del ventilador para cuidar a los niños

Más allá de preocuparse por la factura de luz al usar estos dispositivos que puedan otorgar la regulación ambiental de temperatura necesaria, no se debería pasar por alto que es necesario que las prácticas y hábitos con respecto a estos dispositivos cambien para que sean eficientes, ahorradores y mantengan la salud de los habitantes del hogar.

Para los más pequeños de la casa, dejarlos encendido durante toda la noche para que estén frescos y puedan dormir sin interrupciones, es común, tanto en España como en otros países, pero ¿está bien hacer esto todos los días? Según lo que explica el pediatra Gonzalo Oñoro en un vídeo de TikTok, sí es posible usarlos de esta manera, pero tomando ciertas precauciones.

“En verano, el descanso también importa, y dormir acalorados no ayuda a nadie (ni a niños ni a mayores)” es lo que dice sobre la situación de la temperatura elevada y es que puede afectar a cualquiera.

Antes que nada, hay que hacer una renovación de aire, ventilando bien el lugar para que pueda haber un cambio eficiente. Cuando se trata del aire acondicionado, “lo ideal es mantener el ambiente entre 24–26 °C” para que no haya problemas respiratorios, resfriados o cambios drásticos entre temperatura exterior e interior. 

Al mismo tiempo, se debe evitar que el aire apunte directamente hacia el niño y lo mismo es cuando se trata del uso del ventilador. Poner el flujo estratégicamente para que refresque la habitación es lo más adecuado, especialmente porque esto impide que haya demasiada resequedad en las vías respiratorias.

Para compensar, se recomienda el uso de un humidificador o tener un recipiente con agua en el área para que haya la humedad necesaria para el cuerpo, pero no excesiva. Al final, el objetivo no es que se exponga a demasiado frío o calor, sino que haya un “confort térmico”, porque “lo importante es que esté cómodo para descansar bien”.

Otra de las cosas relevantes que se deberían tener en cuenta como adicional son las sábanas o cobijas utilizadas durante estas horas de sueño, pues tienen que ser transpirable y preferiblemente de algodón. Es crucial que no se utilicen colchones con materiales que almacenan calor, ni accesorios u objetos que generen más humedad.

Es algo sencillo y comenzar a aplicar todos estos cambios podría hacer una gran diferencia en cuanto a salud de los niños e incluso para los adultos, porque puede impactar también en otros tipos de usuario.

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