La Fontana di Trevi define cómo será hacer turismo a partir de ahora: más de 50.000 entradas vendidas y miles de euros recaudados

En Roma la situación ha cambiado y el turismo se ha vuelto de pago en uno de los grandes monumentos públicos de la ciudad. Para ellos, cobrar por mirar es una fuente de dinero.
Si tienes pensado viajar a Roma, Italia, olvida esa imagen de llegar a la Fontana di Trevi, abrirte entre la multitud y sentarte en el borde simplemente a disfrutar o a hacerte una fotografía. Eso ya es historia.
Entre el 2 y el 8 de febrero de 2026, la Ciudad Eterna ha puesto en marcha un experimento que sin duda está marcando un antes y un después en cómo visitamos el mundo.
Desde febrero de 2026, los turistas deberán pagar la entrada para visitar el monumento, en las horas de mayor afluencia, desde las 9 de la mañana hasta las 22 de la noche, por un precio de dos euros. Es decir, todo el día.
Aunque esto ha caído como un jarro de agua fría para muchos, lo cierto es que ese precio ha provocado que muchos pasen por el aro. Tanto que el balance de esta primera semana es de casi 50.000 personas pasando por caja.
Lo más curioso es que ha llovido todos los días, con alertas de Protección Civil de por medio, y aun así la cola no ha desaparecido.
El lunes 2 de febrero, cuando todavía muchos turistas no se habían enterado del cambio, entraron más de 6.000 personas.
La necesidad de la foto en la Fontana di Trevi puede más que ahorrarse dos euros
Podemos decir casi que el precio es más simbólico que otra cosa, pero, sin duda, es el fin del todo gratis en los espacios públicos saturados. Los residentes de Roma, eso sí, siguen teniendo pase libre, al igual que los niños menores de seis años y las personas con discapacidad.
Con cerca de 85.000 euros recaudados en apenas siete días, desde luego que la jugada les ha salido perfecta. Y esto es solo el principio. Estamos hablando de que, incluso en temporada baja y con un tiempo muy malo, la Fontana está generando dinero suficiente como para rozar los cuatro millones de euros al año.
Pero claro, cuando llegue la primavera y el sol del verano, el Ayuntamiento estima que la cifra se disparará hasta los 6 o 7 millones de euros anuales.
Tal y como se ha podido saber, este dinero va a ir destinado a una buena causa. Roma tiene un plan y es el de usar los euros de la Fontana para cuidar el patrimonio que nadie ve: monumentos pequeños, plazas y museos que no tienen la fama de la fuente, pero que necesitan una reforma.
Con todo esto, lo raro es que esta novedad se quedase solo instaurada en Roma. Otras ciudades europeas muy probablemente estén mirando con lupa todos estos datos.
Si una ciudad como esta consigue que 50.000 personas paguen dos euros sin problema alguno por ver una fuente, probablemente no se tarde mucho en ver en otros monumentos de Europa.
Según el ayuntamiento romano, esto no es solo por el dinero, sino por la "experiencia de visita". Menos gente, más control y una recaudación que, al menos a priori, tiene un buen destino.



