La generación Z pasa del "doomscrolling": ahora cambian el móvil por crucigramas y revistas

Una nueva tendencia en redes sociales parece poner de manifiesto el interés de muchos jóvenes por lo analógico. Y no es la primera vez que algo así sucede.
Según filósofos modernos como Bauman o Byung-Chul Han, la felicidad se encuentra en lo terrenal. Es decir, en lo analógico. Es algo que ya defendía Aristóteles en su momento, argumentando que es imposible llevar una vida plena buscando el ideal (o lo que es lo mismo, lo virtual). Una postura que parece chocar de lleno con las tendencias modernas, pero que la generación Z podría estar cambiando.
Según un estudio, cada vez hay más jóvenes que han decidido cambiar el móvil y recurrir a entretenimientos "físicos", desde hacer crucigramas, hasta leer revistas en papel. A priori, parece un disparate pensar que en un mundo digitalizado lo físico pueda regresar con fuerzas renovadas. ¿En qué se basan entonces los expertos para defenderlo?
¿Adiós al doomscrolling?
El término "doomscrolling" es uno de los muchos anglicismos que actualmente se emplean para definir ciertas costumbres. En este caso, algo tan común como pasarse el día mirando el móvil y consultando noticias y redes sociales. Es decir, contenidos que uno no busca de manera intencionada, sino que de alguna forma se proponen desde Internet y el teléfono.
Pues bien, según The Guardian, la generación Z está dando la espalda a esta moda, y como consecuencia de ello hablan de distintas tendencias que se están dando -paradójicamente- en Internet y redes sociales. Por ejemplo, el nuevo "it-bag", un bolso lleno de objetos analógicos: crucigramas, novelas, cuadernos o incluso lana para que uno se ponga a tejer.
Esta propuesta no es fruto de la casualidad, sino de lo que muchos ya consideran que será el futuro: la saturación de contenidos digitales. La idea en cuestión proviene de una creadora de contenidos -otra paradoja-, Sierra Campbell, que en un video de TikTok explicó que su motivación era no querer arrepentirse al final de su vida de haber pasado "demasiado tiempo con el teléfono".
Lo cierto es que, como dice el artículo, la idea se ha convertido en un éxito, y muchos usuarios también han decidido llenar bolsos y mochilas con todo tipo de objetos clásicos, por así llamarlos. El objetivo no es otro que pasar menos tiempo pegados al teléfono móvil. Aunque se omita el hecho de que para ver los vídeos de Sierra haga falta mirar una pantalla, claro.
La generación Z mira atrás
El hecho de que este "golpe" al doomscrolling se haya vuelto vira puede quizá no sorprender demasiado, ya que no es el primer movimiento similar que sucede en poco tiempo. Jóvenes de la generación Z de todo el mundo parecen cada vez más interesados en vinilos, cámaras de fotos tradicionales, casetes… en artículos físicos, en resumen.
¿Será, ya decimos, que las nuevas generaciones se están dando cuenta de algo que hasta ahora se nos estaba pasando por alto? A nosotros, claro, a Aristóteles parece que no.
