Joan Anton Català, astrofísico y divulgador, sobre el eclipse solar del 12 de agosto: “Se dice que un 99% de parcial es un cero de totalidad, y es cierto; quien vea un eclipse total lo entenderá"

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Observar directamente el Sol durante un eclipse sin la protección adecuada puede provocar retinopatía solar y daños permanentes en la retina,
Ver el eclipse solar total del 12 de agosto no debería ser una decisión que se tome a la ligera porque de por medio hay un gran riesgo de afectar directamente la vista y por eso es que se debe tener muchísimo cuidado.
A pesar de que sea uno de los acontecimientos astronómicos más importantes que se van a poder apreciar en España, no tomar las medidas de seguridad necesarias puede traer grandes repercusiones negativas para la salud.
Aunque es algo que está en tendencia, siguen habiendo dudas sobre dónde verlo o cuánto durará la oscuridad, especialmente: ¿qué ocurre si en tu ubicación el eclipse alcanza el 99 % de ocultación?
Es algo que probablemente muchas personas no están considerando en este momento, pero todo lo que tiene que ver con gafas homologadas y los consejos para protegerse de la radiación solar es crucial para evitar malos ratos, según lo que dice el astrofísico y divulgador Joan Anton Català.
Un eclipse total es una experiencia completamente distinta a uno parcial

Es normal tener preguntas acerca de este tipo de eventos espaciales. Esta duda en particular es una respuesta clara que desmonta una de las ideas más extendidas del fenómeno, ya que la explicación que otorga Català es algo que puede abrirle los ojos a la mayoría.
En sí, un eclipse parcial del 99 % no puede compararse con uno total porque el divulgador resume que "se dice que un 99 % de parcial es un cero de totalidad, y es cierto; quien vea un eclipse total lo entenderá”, según la información obtenida de ARA.
¿Qué pasa cuando ocurre esto? La Luna se encarga de cubrir todo el disco solar y queda una pequeña porción de luz que sigue viéndose. Esta fracción es lo suficientemente intensa como para impedir que se aprecie su máximo.
Según explica, incluso cuando la Luna cubre prácticamente todo el disco solar, la pequeña porción de luz que permanece visible sigue siendo lo suficientemente intensa como para impedir los efectos más espectaculares asociados a la totalidad.
La diferencia va mucho más allá de un simple porcentaje. Cuando la Luna oculta completamente el Sol, el entorno cambia de forma repentina.
Català describe este instante como una experiencia profundamente emocional, capaz de dejar una huella duradera en quienes la presencian. "Es como si el tiempo se parara" y "como si el universo contuviera el aliento", afirmó recientemente al hablar de la fase de totalidad.
La NASA también destaca que, mientras siga visible cualquier parte de la fotosfera solar, incluso una fracción mínima, el brillo continúa siendo extremadamente intenso.
Por ese motivo, fuera de la totalidad, no es posible contemplar plenamente la corona solar, la capa exterior de la atmósfera del Sol que solo se revela cuando el disco queda cubierto al cien por cien.
Esta es una de las razones por las que los expertos consideran que la diferencia entre el 99 % y el 100 % de ocultación es enorme, aunque sobre el papel parezca insignificante.
¿Cuándo quitarse las gafas y cómo observar el eclipse sin riesgos?
La seguridad visual será uno de los aspectos más importantes del eclipse del 12 de agosto porque hay poca información al respecto que se está teniendo en cuenta.
Si miras directamente al eclipse solar, es casi seguro que vas a padecer de retinopatía solar. Esta es la lesión más vista en este tipo de situaciones porque afecta la retina y eso que no presenta dolor inmediato, pues hay visión borrosa, alteraciones en la percepción de colores o manchas oscuras en el campo visual.
¿Qué se puede hacer en estos casos? Las gafas homologadas para eclipses son lo que se requiere para lograr mantener la salud ocular intacta. Desde el primer momento en que comience la observación y mantenerse siempre que cualquier parte del Sol permanezca visible.
Català recuerda que “solo nos podremos sacar las gafas durante esos efímeros momentos de la totalidad”, mientras que fuera de esa fase la protección sigue siendo obligatoria.
Begoña Nicolás, profesora del Área de Astronomía y Astrofísica de la Universidade de Santiago de Compostela, aconseja utilizar un contador o una alarma que avise antes de que termine la totalidad.
Asimismo, las gafas deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2 y adquirirse en distribuidores fiables. Todos los métodos caseros que se te ocurran no son aptos para protegerte, ni siquiera eso de las radiografías.
