Jorge Morales de Labra, ingeniero industrial: "Mantener la calefacción encendida todo el día a baja temperatura para ahorrar, es falso desde el punto de vista energético"

Jorge Morales de Labra
Truco para ahorrar en la factura de la calefacciónJorge Morales de Labra / Montaje con IA

Los sistemas de calefacción consumen energía cada vez que funcionan, por lo que mantener la casa caliente cuando no hay nadie solo genera un gasto innecesario.

Las facturas de calefacción se han disparado este invierno y muchas familias buscan desesperadamente formas de reducir el gasto para que el bolsillo no se vea tan ajustado, sobre todo en vísperas de la cuesta de enero.

En pleno inicio de año, cuando la calefacción representa casi la mitad del consumo energético de un hogar, circula un consejo que muchos consideran efectivo, que es mantenerla encendida todo el día a temperatura baja, ya que consume menos que apagarla y encenderla varias veces.

Sin embargo, Jorge Morales de Labra, ingeniero energético, acaba de desmentir esta creencia en declaraciones a la Cadena COPE. Según el experto, esto no solo no ahorra energía, sino que genera un gasto mayor del necesario.

Por qué mantener la calefacción encendida al mínimo no ahorra energía

Cabe señalar que los sistemas de calefacción consumen energía cada vez que están en funcionamiento, independientemente del nivel de potencia al que trabajen.

Morales de Labra lo explica con un ejemplo cotidiano, donde incluso si sales cinco minutos a comprar el pan, merece la pena apagar la calefacción. La razón es sencilla, ya que las viviendas pierden calor constantemente hacia el exterior a través de paredes, ventanas y otros elementos.

Cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura interior y la del exterior, más rápido se produce esa pérdida. Por ello, mantener la casa caliente cuando no hay nadie dentro significa alimentar un proceso continuo de pérdida de energía que nadie aprovecha.

Cuando apagas la calefacción en los momentos en que no la necesitas, el consumo total disminuye de forma considerable. Es un principio básico de física aplicado al ahorro.

Cómo funciona realmente el gasto energético en calefacción

Es importante mencionar que las viviendas no retienen el calor de forma perfecta. Cada grado que mantienes por encima de la temperatura exterior acelera la pérdida de energía hacia fuera.

Por ejemplo, si tu casa está a 21 grados, mientras en la calle hay 5 grados, la diferencia de 16 grados provoca una fuga constante de calor. Cuando apagas el sistema y la temperatura baja a 18 grados, esa diferencia se reduce a 13 y la velocidad de pérdida disminuye.

Las cifras son claras, porque cada grado adicional que subes en el termostato incrementa el consumo entre un 6 y un 8 por ciento.

Pasar de 19 a 22 grados puede añadir entre un 18 y un 24 por ciento extra a la factura mensual. Los expertos recomiendan mantener las estancias principales entre 19 y 21 grados para optimizar el equilibrio entre confort y eficiencia.

Claves para reducir tu factura sin pasar frío

La programación horaria permite que el sistema funcione solo cuando hay gente en casa. Si trabajas fuera durante ocho horas, configurar la calefacción para que se apague en ese periodo puede generar un ahorro significativo al final del mes.

Mejorar el aislamiento es otra medida efectiva. Burletes en puertas y ventanas, cortinas térmicas que frenen la pérdida de calor nocturna y sellado de rendijas reducen la necesidad de mantener el sistema encendido durante tanto tiempo.

Aprovechar la luz solar durante el día ayuda a calentar la vivienda de forma gratuita. Subir persianas y abrir cortinas permite que entre el calor del sol, mientras que bajarlas por la noche conserva la temperatura acumulada.

Asimismo, ajustar la temperatura según el momento del día también marca la diferencia. Durante la noche, reducir el termostato a 16 o 17 grados no afecta al descanso bajo el edredón, pero sí recorta el consumo energético.

Cuando salgas de casa, apaga completamente el sistema en lugar de dejarlo en modo standby o a mínima potencia. Y es que cada minuto de funcionamiento suma en la factura final.

El secreto está en aplicar una estrategia inteligente

Mantener la calefacción encendida a baja temperatura durante todo el día ha resultado ser un mito costoso. Con los precios de la energía en niveles volátiles, cada decisión informada puede suponer un ahorro real en los próximos meses.

No se trata de gastar menos, sino de usar la energía de forma inteligente. Revisar los hábitos y aplicar estrategias basadas en criterios permite reducir la factura sin renunciar al confort térmico necesario durante el invierno.

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