Laurene Powell Jobs, ya se ha "dilapidado" la mitad de la herencia de Steve Jobs y no piensa parar hasta acabar con ella

Viudad de Steve Jobs
Viudad de Steve JobsMontaje

Se estima que el patrimonio de Steve Jobs se ha reducido en unos 5.000 millones de dólares, y su esposa planea "gastar" otros 3.500 millones específicamente al medio ambiente.

Steve Jobs dejó claro antes de morir que su fortuna no debía quedarse en manos de su familia. Quería que su riqueza se convirtiera en algo útil para la sociedad.

Es por esta razón que Laurene Powell Jobs ha cumplido ese deseo al pie de la letra, por lo que ya ha gastado la mitad de los más de 10.000 millones de dólares que heredó del cofundador de Apple.

Cabe señalar que la viuda de Jobs no ha gastado el dinero en cosas sin sentido, para nada. Más bien ha seguido una estrategia pensada para convertir la fortuna en un impacto social real. 

Laurene ha destinado miles de millones a proyectos educativos, culturales y de medio ambiente a través de organizaciones como Emerson Collective y Waverley Street Foundation. 

Y es que Steve Jobs creía que la riqueza debía servir para impulsar cambios, y vaya que se está ejecutando esa visión con rigor y total convicción.

Cumplir el legado de Jobs más allá de Apple

Steve Jobs construyó su fortuna revolucionando la tecnología, pero su ambición no terminaba ahí. Pensaba que acumular dinero sin propósito era absurdo. 

Por eso dejó instrucciones claras, donde su fortuna debía usarse para mejorar la educación, promover la igualdad de oportunidades y frenar el cambio climático. Laurene Powell Jobs ha seguido esas directrices al pie de la letra.

Hasta ahora ha donado más de 2.000 millones de dólares a causas benéficas. También ha vendido de forma sistemática el 10% de sus acciones de Disney cada año para financiar proyectos sociales. 

Según Forbes, su patrimonio se ha reducido en unos 5.000 millones de dólares desde la muerte de Steve Jobs en 2011. Pero es el resultado de una planificación cuidadosa para repartir esa riqueza donde realmente pueda generar un cambio.

Emerson Collective, la organización que gestiona gran parte de las inversiones de Laurene Powell Jobs, financia proyectos que van desde reformas educativas hasta medios de comunicación independientes. 

También apoya iniciativas relacionadas con la inmigración, la justicia social y el acceso a la salud. Es inversión de impacto, diseñada para cambiar sistemas completos.

Waverley Street Foundation, por su parte, se centra en el medio ambiente. Según informes, Laurene tiene previsto destinar 3.500 millones de dólares adicionales en los próximos años a proyectos de lucha contra el cambio climático. 

Un ejemplo poco común en los gigantes tecnológicos

La mayoría de los multimillonarios de la tecnología acumulan riqueza para sus familias o crean fundaciones que gestionan su fortuna durante décadas, como Bill Gates.

Pero Steve Jobs eligió un camino diferente, puesto que ordenó que su dinero se gastara, no que se guardara. Laurene Powell Jobs ha demostrado que ese enfoque es viable y efectivo.

Por ello, su familia no heredará la totalidad de su fortuna. Esa fue una decisión consciente del propio Jobs, quien consideraba que la riqueza heredada podía ser tan perjudicial como beneficiosa. 

Prefería que sus hijos construyeran sus propias vidas sin depender de una herencia millonaria y Lauren ha respetado esa filosofía, invirtiendo el dinero en proyectos que reflejan los valores que Steve defendía.

El final de una fortuna con propósito

Si Laurene Powell Jobs continúa al ritmo actual, la fortuna de Steve Jobs habrá desaparecido en menos de dos décadas. Y cuando eso suceda no quedará un imperio familiar ni un fondo permanente. 

Lo que quedará serán escuelas reformadas, proyectos climáticos financiados, medios de comunicación independientes sostenidos. Es un legado diferente al que construyó con Apple, pero igual de ambicioso.

Steve Jobs revolucionó la forma en que usamos la tecnología, y su esposa está revolucionando la forma en que una fortuna puede transformarse en un cambio social. 

No cabe duda de que es un experimento poco común entre los multimillonarios, pero hasta ahora está funcionando exactamente como el cofundador de Apple lo planeó.

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