La mayor colección de katanas Muramasa, las legendarias espadas malditas: un cristal protege a los visitantes de su sed de sangre

Tras acabar con casi toda la familia del Shogun, las katanas Muramasa fueron prohibidas hace 500 años. Se ha reunido la mayor colección en Japón.
La leyenda de los samuráis es conocida en todo el mundo, y sus katanas forman parte del mito. Unas de las más reverenciadas son las katanas Muramasa, conocidas también con el nombre de katanas malditas, porque dice leyenda que transmiten su sed de sangre a su dueño. Eran tan peligrosas que el shogun las prohibió. Por eso quedan muy pocas, pero se han reunido más de una veintena en un museo de Japón.
Las katanas están entre las espadas más artísticas que existen. Poca gente sabe que esto es porque, sencillamente, la mayoría se diseñaban para decorar. Se colgaban en las paredes como una reliquia familiar que pasaba de padres a hijos, o se exhibían en las visitas a los templos.
No ocurría así con las hojas del legendario forjador de espadas Muramasa Sengo. Sus katanas están diseñadas con un único fin: matar. Mientras otros espaderos dedicaban meses a decorar la empuñadura o a inscribir la hoja, Muramasa los dedicaba a golpear el metal con su martillo, hasta que quedaba lo más dura, fina y afilada posible. No son las katanas más bonitas, pero sí las más letales.
La leyenda de las katanas malditas

Se sabe muy poco de Muramasa Sengo. Nació entre 1489 y 1501, y su escuela de forjadores Muramasa sobrevivió casi un siglo. Hasta que el shogun Tokugawa Ieyasu, cuya dinastía gobernó Japón durante 300 años, las prohibió.
Sin duda, tenía razones para ello: su abuelo y su padre murieron por la hoja de una katana Muramasa, su hijo se quitó la vida con una de ellas en el ritual de seppuku (harakiri), y el propio Shogun fue herido en una batalla por una Muramasa. Así que prohibió su uso en todo Japón, por eso quedan muy pocas.
La prohibición, como no, dio paso a la leyenda: se corrió la voz de que estas katanas estaban malditas, y transmitían su sed de sangre a su dueño, volviéndolo un asesino o un héroe, según pudiese dominar o no a la espada.
Fujiwara Masazane, discípulo de Muramasa, forjó a Tonbokiri, una de Las Tres Grandes Lanzas de Japón. También es famosa una hoja llamada Inoshishi-giri, "Asesina de Jabalíes", porque se dice que el samurái Sakai Tadatsugu mató a un jabalí con esta katana en una partida de caza con el shogun.
Según cuenta el medio local Sora24News, estos días se exhibe en el museo Kuwana, en la prefectura de Mie (Japón), la mayor colección jamás reunida de katanas Muramasa. Una veintena de espadas provenientes de diferentes coleccionistas y museos.
Los visitantes están a salvo de la maldición, gracias a un cristal protector. En realidad el cristal es para preservarlas del polvo y la humedad, pero… ¿A quién no le gusta una buena leyenda?
