"No puede haber mayor o menor dominio que el dominio de uno mismo": Leonardo da Vinci, sobre el autocontrol

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Leonardo da VinciImagen generada con IA
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Responder sin pensar puede empeorar una conversación. Leonardo da Vinci dejó una reflexión sobre el autocontrol que sigue teniendo sentido en muchas situaciones de la vida diaria.

Recibir un mensaje que molesta puede despertar de inmediato las ganas de contestar sin pensarlo demasiado. El autocontrol entra en esas decisiones, y Leonardo da Vinci dejó una reflexión sobre la capacidad de gobernarse a uno mismo.

El artista e investigador del Renacimiento (1452-1519) escribió una máxima que puede traducirse así: "No puede haber mayor ni menor dominio que el dominio de uno mismo". La idea no consiste en silenciar las emociones, sino en decidir qué hacemos con ellas cuando aparece un impulso.

Sentir enfado, impaciencia o frustración no significa haber perdido ese dominio, ni exige responder siempre de forma perfecta. La lectura más útil está en la distancia entre sentir algo y actuar automáticamente, una diferencia en la que también influyen las circunstancias.

El autocontrol ya preocupaba a los filósofos mucho antes de Leonardo

Leonardo da Vinci trabajando entre bocetos e inventos en su taller
Leonardo da Vinci trabajando entre bocetos e inventos en su taller

Filósofos de la Antigüedad ya habían reflexionado sobre cómo dirigir deseos, impulsos y respuestas. En el estoicismo, Epicteto prestó especial atención a la capacidad de elección y a cómo reaccionamos ante nuestras impresiones, mientras que Séneca analizó la ira y los conflictos entre juicio y deseo.

Leonardo no desarrolló un sistema filosófico comparable al de los estoicos, así que sería exagerado presentarlo como continuador directo de esa escuela. Su frase encaja, sin embargo, dentro de una preocupación más antigua: qué parte de nuestra conducta depende de la respuesta que elegimos ante lo que sentimos o nos sucede.

Su escrito puede leerse en el fragmento 1192 de The Notebooks of Leonardo da Vinci, en la traducción de Jean Paul Richter. También aparece en italiano en Frammenti letterari e filosofici, recopilación de Edmondo Solmi publicada en 1908.

En esta lectura, "dominio" significa capacidad de orientar la conducta, no controlar cada pensamiento ni eliminar emociones incómodas. Tampoco equivale a soportar malos tratos, guardar silencio ante cualquier conflicto o aceptar siempre lo que hacen los demás.

El autocontrol también depende de lo que hacemos antes del impulso

Pensemos en una conversación tensa, donde responder inmediatamente puede satisfacer el impulso del momento, pero esperar antes de contestar permite elegir otras palabras. 

Algo parecido sucede con una tarea que exige concentración. Si el móvil interrumpe constantemente, dejarlo fuera de alcance puede reducir la distracción antes de que tengamos que luchar contra ella.

Este matiz aparece en Situational Strategies for Self-Control, publicado en 2016 por Angela L. Duckworth, Tamar Szabó Gendler y James J. Gross. Los investigadores explican que modificar las circunstancias por adelantado puede reducir la fuerza de una tentación y, con ello, la necesidad de resistirla cuando ya está presente.

Eso no significa que la psicología haya demostrado que Leonardo da Vinci tenía razón, ni que exista una fórmula para controlar cada emoción. El dominio de uno mismo tampoco consiste en callar siempre, soportar malos tratos o eliminar lo que sentimos.

La fuerza de su reflexión está en otra parte, ya que sentir una reacción y actuar siguiendo esa reacción no son exactamente lo mismo. Entre ambas puede existir un pequeño espacio para decidir, y aprender a utilizarlo puede cambiar una conversación o un hábito cotidiano.

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