¿Para qué sirve realmente el agujero en la anilla de las latas de refresco? Y no, no tiene nada que ver con las pajitas

Parte superior de una lata
Parte superior de una lataMontaje/Unsplash

¡No es para las pajitas! El orificio de la anilla es ingeniería pura que sigue un principio de la física para que no tengas accidentes y puedas abrir la lata sin problema.

Hay cosas que utilizamos a diario que tienen elementos peculiares que se han normalizado y por eso nunca te preguntas por qué están allí o para qué funcionan.

Probablemente abres latas de refresco, cerveza o bebidas energéticas casi sin pensarlo. Es un gesto automático que hace cualquiera acostumbrado a este tipo de bebidas, incluso con los envases de plástico.

Pero, ¿nunca te has preguntado por qué la anilla de las latas tiene un agujero? Detrás de ese simple “clic” hay décadas de evolución en diseño y tiene un funcionamiento más importante que solo poner la pajita.

Cómo este pequeño orificio de la lata mejora la apertura y reduce el impacto ambiental

Lata de refresco
Lata de refrescoUnsplash

Las latas de este tipo tienen tanto tiempo en el mercado que pensar en el agujero en la anilla es muy poco común, pues la mayoría ignora que está ahí y simplemente procede a tomar su bebida sin tantos frenos

No lo parece, pero detrás de esto hay una historia realmente interesante que supera el clásico funcionamiento de sostener la pajita que se ha popularizado desde hace muchos años.

De hecho, los expertos confirman que es un mito más de Internet. Para poder conocer de verdad por qué existe este orificio, la historia se remonta a 1962, donde el ingeniero estadounidense Ermal Cleon Fraze creó un sistema para ver latas sin herramientas externas.

La idea surgió porque un día como y corriente se fue de picnic y no tenía un abrelatas a mano para poder preparar la comida. La creación fue nada más y nada menos que las primeras anillas extraíbles, aunque este diseño tiene un par de problemas.

Lo primero es que, cuando se extraían, estas piezas terminaban en el suelo y, en otros casos más desfavorables, eran ingeridas accidentalmente por los usuarios. 

En otras palabras, era peligroso y contaminaba más. Por esto es que se buscaron alternativas para la industria Y finalmente llegó un verdadero cambio en 1965 con la propuesta de Daniel F. Cudzik, quien creó el sistema de anillas fijas que se ha mantenido hasta el día de hoy.

Sí, es exactamente lo que usa sin cualquier lata de refresco o cerveza que encuentras en las tiendas y supermercados. Se conoce como “stay-on tab” y, a diferencia del anterior diseño, no deja piezas sueltas ni causa accidentes. 

Dos cosas que hacen que el orificio en la anilla sea crucial para el mecanismo

Dentro de esta nueva versión aparece el famoso agujero ovalado en la anilla. No es un detalle decorativo ni un recurso improvisado, sino una parte clave del mecanismo.

En ingeniería, cada milímetro cuenta, y este orificio responde a principios muy precisos que permiten que la lata se abra de forma fácil y controlada a través de un "efecto palanca".

Cuando tiras de la anilla, el sistema actúa como una palanca de segundo grado. Por eso, el punto de apoyo está estratégicamente posicionado para que la presión haga su trabajo sobre el aluminio. 

El agujero ayuda a distribuir la fuerza y a reducir la resistencia, permitiéndote abrir la lata sin esfuerzo excesivo. Sin él, se necesitaría más metal o más fuerza para abrir la tapa.

Lo segundo por lo que es tan importante es la sostenibilidad que ofrece esta pequeña apertura. Por muy poco que sea, eliminar una pequeña cantidad de aluminio en cada lata tiene un impacto enorme cuando se produce a escala global.

Así, el diseño tiene un equilibrio ideal entre funcionalidad y eficiencia, algo que hace que te des cuenta de que un cambio tan diminuto como este realmente puede hacer la diferencia a un nivel masivo.

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