Psicólogos dan la clave sobre cómo desconectar realmente en verano: "No sirve con cambiar de escenario"

Cada vez más gente forma parte de la tendencia que se conoce como "hiperdisponibilidad laboral", y esto puede acarrear problemas de salud mental antes o después.
Actualmente la tecnología está más presente que nunca en la vida de cualquiera. Esto, que a lo largo del año puede suponer una ayuda para muchas cosas, en vacaciones se convierte en un problema. Sobre todo si lo que se pretende no es simplemente descansar, sino también conseguir desconectar tanto del trabajo como de la propia rutina cotidiana del día a día.
Por eso cada vez más expertos profundizan en el tema y hacen mucho hincapié en que descansar no consiste simplemente en cambiar de escenario. Mucha gente decide irse de viaje o pasar unos días en la playa, pero no varía ni un ápice sus costumbres. ¿El resultado? Regresa a casa sin recargar las pilas, igual o con más estrés del que ya tenía antes de que comenzara el verano.
El problema de no saber desconectar en verano, según los psicólogos
La importancia de las vacaciones de verano no radica solo en hacerse fotos y subirlas a redes sociales, o visitar tal o cual nuevo lugar del mundo. Si no se logra desconectar, advierten muchos expertos, se pueden sufrir problemas con el paso del tiempo. La salud mental termina antes o después por verse afectada, y ese es un problema que sufre mucha gente en la sociedad actual.
El diagnóstico está claro: ya no sucede como antes, que irse de la oficina o salir de casa era sinónimo de desconexión. Ahora, con el teléfono móvil en el bolsillo, se sigue teniendo acceso constante a correos, notificaciones, mensajes de WhatsApp y demás. Es lo que los especialistas denominan "cultura laboral de la hiperdisponibilidad", tener que estar siempre atento a todo.
De hecho, esta tendencia ha creado una especie de síndrome que antes no existía: mucha gente tiene sentimiento de culpa por cogerse vacaciones, algo impensable hace unas cuantas generaciones. Es como el fenómeno FOMO (el no querer irse de las redes sociales por miedo a perderse algo), pero aplicado al trabajo. Es decir, que la cosa resulta todavía más sería si cabe.
Las consecuencias de esto también están bien definidas por parte de los psicólogos. Lo primero que se suele manifestar es un agotamiento mental, que se transforma antes o después en sobrecarga emocional. ¿Cómo se manifiesta? De diversas formas: apatía, cansancio, pero sobre todo mal humor. También es común que afecte a la calidad del sueño y a las relaciones con los demás.
¿Cómo remediar esta tendencia negativa?
Para la mayoría de expertos, lograr desconectar en verano pasa por, primero de todo, desactivas las notificaciones. O si incluso se deja un poco de lado el teléfono móvil, al menos unas horas al día, mejor que mejor. Más vale aburrirse que no terminar con él en la mano, como se hace antes de irse de vacaciones. O de lo contrario se corre el riesgo de que todo continúe igual.
Además, también hacen hincapié en que conviene dejarlo todo lo más planificado posible, para luego no obsesionarse con el trabajo o tal o cual responsabilidad. Por no hablar de que, si se ocupa el tiempo en actividades concretas, como leer, caminar o salir con amigos, es más fácil distraerse. En el buen sentido de la palabra, clara.