Sergio Llorente, electricista, sobre por qué saltan los plomos cuando no tienes nada enchufado: "No se pueden eliminar, pero deben estar compensadas"

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Muchos electrodomésticos generan pequeñas fugas a tierra que se suman. Si la instalación acumula demasiadas, el diferencial puede dispararse aunque no parezca haber ningún fallo.
Que el diferencial de casa salte cuando tenemos media vivienda apagada resulta desconcertante. Sobre todo si no hay electrodomésticos funcionando, no hay cortocircuito y, aun así, al cabo de un tiempo vuelve a desconectarse.
La explicación puede estar precisamente en algo que no vemos, pero que son las pequeñas fugas de corrientes que se escapan hacia tierra y que se van sumando.
El electricista Sergio Llorente explicó este problema en un vídeo publicado en sus redes sociales. Y, para mostrarlo, utilizó una pinza para medir corrientes y comprobó la cantidad total que estaba soportando la instalación.
Su explicación parte de algo sencillo: muchos dispositivos generan pequeñas fugas incluso cuando funcionan correctamente, y todas cuentan para el mismo diferencial.
En una vivienda, lo habitual es encontrar diferenciales de 30 mA, pero no significa que deban trabajar de forma permanente cerca de ese valor. La Guía-BT-24 recomienda que las fugas acumuladas no superen aproximadamente el 30% de esa sensibilidad, unos 9 mA.
En el ejemplo del experto Llorente, la medición rondaba los 11 mA, por lo que este dato no es un umbral de disparo, sino una señal de que la instalación ya tiene poco margen.
No es lo mismo consumo que fuga

Aquí conviene distinguir el diferencial del magnetotérmico, donde el segundo protege frente a sobrecargas y cortocircuitos. El diferencial, en cambio, compara la corriente que entra en la instalación con la que regresa y actúa cuando detecta que parte de ella se está desviando hacia tierra.
Por eso tener pocos aparatos encendidos no descarta el problema. Un frigorífico, una lavadora, un termo, fuentes de alimentación, iluminación LED o equipos de climatización pueden seguir aportando pequeñas corrientes residuales aunque aparentemente no estén haciendo gran cosa.
La propia instalación también influye, donde los filtros electrónicos, los condensadores, el cableado y el aislamiento generan pequeñas fugas. El Ministerio de Industria maneja como referencia entre 0,5 y 0,75 mA para pequeños electrodomésticos, entre 1 y 3,5 mA para equipos de más de 1.000 W y hasta 2 mA por kW en climatización.
Por separado, esas cifras pueden parecer insignificantes, pero el problema llega cuando varios equipos dependen del mismo diferencial y sus aportaciones se suman. Además, una fuga elevada no siempre es normal.
También puede indicar humedad, aislamiento deteriorado, cableado dañado, una derivación real a tierra o un aparato defectuoso. Ahí es donde deja de ser una cuestión de acumulación normal y pasa a necesitar diagnóstico.
Un electricista puede medir primero la fuga total y después comprobar cuánto aporta cada circuito. Si al desconectar una línea la lectura baja de forma clara, puede centrar la revisión en ese circuito y en los equipos conectados a él.
Repartir los circuitos puede marcar la diferencia
Cuando Sergio Llorente habla de que las fugas deben estar “compensadas”, en una vivienda resulta más preciso hablar de repartirlas entre varios diferenciales para evitar que demasiadas se concentren en uno solo.
Es importante mencionar que la propia guía técnica española contempla fraccionar la instalación y utilizar diferenciales independientes para equipos con fugas mayores cuando sea necesario.
Eso sí, la solución no pasa por colocar un diferencial menos sensible, ya que los 30 mA cumplen una función de protección de las personas. Si el diferencial cae con frecuencia, lo correcto es localizar la causa y corregirla, no limitarse a rearmarlo una y otra vez.
