Un japonés de 70 años usa la IA para identificar las setas que encontró en el bosque, y acaba envenenado

Tener fe ciega en lo que dice la inteligencia artificial puede poner en peligro la vida, como le ocurrió a un japonés que se fio de un consejo sobre setas. Acabó en el hospital.
Decía el escritor británico Arthur C. Clarke que “cualquier tecnología lo suficientemente avanzada, es indistinguible de la magia”. Y eso es para muchos la inteligencia artificial: magia. Por eso se creen todo lo que dice sin rechistar, pese a que sabemos que falla más que una escopeta de feria. Es la razón de que la IA y las setas, son una mala combinación. Al menos cuando tienes pensado comértelas.
Es lo que le pasó a un japonés que pidió a la IA que le dijese si unas setas eran o no venenosas. ¿Qué podría salir mal? En efecto, acabó en el hospital.
La IA es el nuevo mago de Oz al que todo el mundo acude a pedir deseos, sin pararse a pensar en las consecuencias. Y los resultados pueden ser mortales.
Una historia de setas e IA
Según cuenta la prensa local, el pasado 3 de noviembre un japonés de 70 años cuyo nombre no se ha revelado, residente en la ciudad de Wakayama, acudió a buscar setas a las montañas de la aldea de Shimikita, en la prefectura de Nara, en Japón.
Al parecer poseía conocimientos en la materia, porque dudaba de unas que había encontrado. No sabía si eran setas de cardo o setas shiitake, una variedad local.
Hay que reconocer que el hombre usó el sentido común: como volvió a casa tarde, esperó al día siguiente y acudió a un jardín botánico para que identificasen las setas. Por desgracia, estaba cerrado, y como las setas silvestres se estropean rápido, decidió preguntárselo a la IA, subiendo una foto.
Es una pena que no se haya filtrado qué chatbot era. El caso es que la IA llegó a la misma conclusión que el hombre: “son setas de cardo o setas shiitake”. Pero añadió “ambas son comestibles”.
Aquí el sentido común se fue por el desagüe, porque el buscador de setas decidió fiarse de la IA: las cocinó, y se las comió.
A los 30 minutos, comenzó a vomitar de forma descontrolada. Por suerte le llevaron al hospital y le practicaron un lavado de estómago. Pudo recuperarse sin problemas, pero el susto no se lo quita nadie.
La IA mete la pata con las setas
Expertos del Museo de Historia Natural de la Prefectura de Wakayama y de la División de Salud Pública de la ciudad de Wakayama examinaron los hongos, y determinaron que eran setas tsukiyotake, una especie venenosa que a menudo se confunde con las otras dos.
Es una historia tan vieja como el mundo, solo que antes la IA era el cuñado experto en setas, una foto borrosa en un libro, o falsos mitos del estilo de “si sale de un tronco, es comestible”. Todas fuentes poco fiables.
Con la IA, como con las setas, hay que aplicar el sentido común: sirve para muchas cosas, pero no la uses en temas de salud, dinero y amores. No es lo suyo...
