Un tercio de la gente ya usa la IA de ChatGPT o Alexa como apoyo emocional, dice un nuevo estudio

Los especialistas han advertido en numerosas ocasiones de los riesgos para la salud mental que puede tener el mal uso de la inteligencia artificial.
Cada día más gente utiliza la inteligencia artificial para todo, también como apoyo emocional. Es cierto que numerosos expertos han advertido que esta práctica es poco recomendable, e incluso supone un riesgo a la larga para la salud mental, pero según un nuevo estudio estas consideraciones se tienen poco en cuenta. Herramientas como ChatGPT o Alexa son las más comunes.
Esta realidad, dicen los especialistas, requiere profundizar seriamente en el asunto e intentar responder a preguntar que están encima de la mesa. ¿Hasta qué punto la tendencia puede poner en riesgo la psicología de la gente? ¿Es todo malo, o también la IA tiene efectos positivos en ese sentido?
ChatGPT, un apoyo para muchos usuarios
Según un estudio llevado a cabo por el AI Security Institute (AISI) en Gran Bretaña, una de cada tres personas ha admitido que utiliza herramientas como ChatGPT o Alexa como apoyo emocional. Es decir, para dialogar, contarle sus problemas o simplemente interactuar "socialmente". Muchas de ellas, además, lo hacen cada vez con una mayor frecuencia.
Los datos están ahí: de los encuestados, cerca del 10% utiliza estos sistemas con fines emocionales semanalmente, y aproximadamente 4% lo hace a diario. Lo que viene a poner claramente de manifiesto que los chatbots de inteligencia artificial no se emplean solo con fines prácticos, sino también para hablar sobre cuestiones personales o asuntos sentimentales.
El informe presente resultados curiosos. Por ejemplo, que de entre todos aquellos que usan la IA casi a modo de terapeuta, algunos usuarios reconocen sentirse mejor y hablan de experiencia positivas, por ejemplo a la hora de sentirse menos solos. Sin embargo, también sucede lo contrario. Los expertos tienen claro que sustituir las relaciones humanas por máquinas no es una buena idea.
Más que nada porque, tal y como señalan ellos mismos, los chatbots no han sido creados para este fin. Pueden parecer compresivos, pero no lo son en realidad, con todos los peligros que eso conlleva. La inteligencia artificial, insisten una y otra vez, no es inteligente. Solo se trata de un algoritmo, y por lo tanto puede equivocarse a la hora de dar los consejos adecuados.
Una IA manipuladora en muchos sentidos
De la misma forma, los expertos dejan claro que ChatGPT y herramientas de IA similares no están hechos para cuidar de la gente, como si fueran un psicólogo tradicional, sino para que los usuarios pasen el mayor tiempo posible interactuando con ellos. ¿Y cómo hacen esto? Pues diciendo a cada uno lo que quiere escuchar. Algo nefasto en según qué casos.
Pero el principal problema es que estas advertencias no son nuevas, y a la gente parecen darle igual. Cambiar el diván de un psicólogo por un asistente de IA es cada vez más habitual y, recomienden lo que recomienden los especialistas, parece que la nada va a impedir que siga sucediendo.
