Un torpedo japonés hunde un buque de Estados Unidos en el fondo del océano durante unos ejercicios militares

El torpedo fue lanzado por un submarino de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón durante el Valiant Shield 2026. Hundió al USS Juneau, un antiguo buque de transporte anfibio de la clase Austin.
Cuando se lee que un torpedo japonés hundió un buque estadounidense, lo primero que viene a la cabeza es un incidente grave. Pero en este caso, no se trató de un ataque directo, sino de un ejercicio militar planificado.
El barco era el USS Juneau (LPD-10), un antiguo buque anfibio ya retirado, y su hundimiento formó parte de Valiant Shield 2026, unas maniobras multinacionales de gran escala en el Pacífico.
Este episodio resulta llamativo porque Estados Unidos, Japón, así como otros aliados, están entrenando operaciones cada vez más realistas en una región clave para el equilibrio militar mundial.
El USS Juneau fue hundido durante un ejercicio de fuego real

El USS Juneau era un buque de transporte anfibio de la clase Austin. Entró en servicio en 1969, participó en la guerra de Vietnam y en la operación Tormenta del Desierto, y fue dado de baja en 2008. Desde entonces ya no formaba parte de la flota activa.
Durante Valiant Shield 2026, el barco fue utilizado como objetivo en un ejercicio de hundimiento, conocido como SINKEX. Este tipo de maniobras permite probar armas reales contra buques retirados para comprobar cómo responden los sistemas en condiciones que un simulador no puede reproducir del todo.
Cabe señalar que el torpedo fue disparado por un submarino de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, donde el hundimiento tuvo lugar en el Mariana Islands Range Complex, una zona de entrenamiento militar situada en el Pacífico, a más de 200 millas náuticas de la costa.
Qué es Valiant Shield y por qué se realiza en el Pacífico

Es importante señalar que Valiant Shield es un ejercicio militar que se celebra cada dos años y reúne a fuerzas aliadas para entrenar operaciones conjuntas en escenarios de alta exigencia.
La edición de 2026 se desarrolló del 22 de junio al 1 de julio y contó con la participación de Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá y Nueva Zelanda.
Su objetivo no es solo disparar armamento, sino que buscan comprobar si fuerzas de distintos países pueden detectar, localizar, seguir y atacar objetivos coordinando medios navales, aéreos, terrestres, espaciales y cibernéticos.
En una región como el Indo-Pacífico, donde las tensiones militares han aumentado en los últimos años, este tipo de entrenamiento tiene un valor estratégico evidente para los países aliados.
El contraalmirante Eric Anduze, comandante del Carrier Strike Group 5 y de la Task Force 70, explicó que este ejercicio ofreció una oportunidad clave para integrar capacidades entre distintas fuerzas.
“Este SINKEX proporcionó una oportunidad excepcional para que nuestro equipo conjunto integrara capacidades entre dominios, perfeccionando la precisión letal y la coordinación esenciales para operaciones marítimas de alta intensidad en el teatro del Pacífico”.
Significa que no se trataba únicamente de hundir un barco viejo, sino de probar la coordinación entre submarinos, buques, aviones, sensores y centros de mando en una operación compleja.
Un ejercicio con una carga histórica difícil de ignorar
El nombre Juneau tiene un peso especial en la historia naval estadounidense. El primer USS Juneau (CL-52) fue hundido en noviembre de 1942 durante la campaña de Guadalcanal por un torpedo del submarino japonés I-26. Murieron 687 marineros, incluidos los cinco hermanos Sullivan.
Por eso el hundimiento del USS Juneau (LPD-10) por un torpedo japonés, aunque fuera dentro de un ejercicio aliado, tiene una lectura histórica. Lo que en la Segunda Guerra Mundial fue una tragedia, en 2026 aparece como una muestra de cooperación militar entre antiguos enemigos.
Antes de un SINKEX, los buques se preparan para reducir riesgos ambientales. Se retiran residuos, combustibles y materiales peligrosos, y el hundimiento se realiza lejos de la costa y en aguas profundas.
El caso del USS Juneau muestra hasta qué punto ha cambiado la relación entre Estados Unidos y Japón. También deja claro que el Pacífico se ha convertido en un escenario prioritario, donde los aliados buscan estar preparados para operar juntos si la situación lo exige.
