Cómo conseguir que las odiosas actualizaciones de Windows sean menos molestas

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Aunque las actualizaciones de Windows puedan parecer un incordio, no tienes por qué dejar que afecten tu productividad o te pillen desprevenido. Con estos ajustes, podrás decidir cuándo y cómo se actualiza tu sistema.

Windows es uno de los sistemas operativos más populares, y no es casualidad. Su compatibilidad con una amplia variedad de programas de terceros lo convierte en una opción casi imprescindible, tanto para usuarios domésticos como para profesionales. 

Ofrece un abanico de funciones interesantes, como la posibilidad de gestionar varias tareas con la multitarea mejorada, el acceso a Copilot, la posibilidad de ejecutar juegos y mucho más. También tienes la opción de personalizar la interfaz a tu gusto

Pero a pesar de todas estas ventajas, Windows 11 no está exento de errores. Y uno de los problemas más persistentes que lleva aquejando a la plataforma desde hace años son, sin duda, las actualizaciones automáticas

Esta característica del sistema se ha ganado la reputación de ser odiosa por varias razones. Primero, porque parecen llegar siempre en el momento menos oportuno. Además, no se limitan a instalarse en segundo plano sin más; muchas veces requieren reiniciar el equipo.

Y lo peor es que, aunque trates de postergarlas, tarde o temprano, Windows te obligará a instalar esas actualizaciones que, a menudo, no traen mejoras visibles, pero sí interfieren en tu día a día. Sin embargo, hay algunos trucos que puedes seguir para hacerlas menos molestas. 

Configura un recordatorio mensual

El primer paso para tomar el control de las actualizaciones es planificar con antelación cuándo quieres que se lleven a cabo. Puedes utilizar cualquier app de calendario que te guste, ya sea Google Calendar, Outlook o la propia app de calendario de Windows

Establece un recordatorio recurrente, por ejemplo, para el cuarto martes de cada mes, en el que te acuerdes de revisar las actualizaciones disponibles y decidir cuándo instalarlas. Así, evitas que te pillen por sorpresa y puedes elegir un momento en el que no interfieran con tu trabajo.

Pausa las actualizaciones por cinco semanas

Windows lanza actualizaciones de seguridad y mejoras de rendimiento cada segundo martes de cada mes, conocido como el "Patch Tuesday". Para evitar que se instalen automáticamente, puedes poner en pausa las actualizaciones durante cinco semanas. 

Esto te da un margen de maniobra suficiente para evaluar si las nuevas versiones están dando problemas a otros usuarios antes de que tú mismo las instales. Para activar esta función, Ve a Configuración > Windows Update, y selecciona la opción Pausar actualizaciones durante 5 semanas

Elige un día fijo para actualizar

Una vez que hayas pausado y establecido un recordatorio, elige un día al mes en el que te resulte más conveniente instalar el nuevo firmware. Puede ser un fin de semana, un día festivo o cualquier otro momento en el que no te importe que el equipo se reinicie.

Siguiendo estos tres sencillos pasos, podrás tomar el control de Windows y evitar que las actualizaciones se conviertan en una molestia constante, aunque suelen ser necesarias para mantener el sistema seguro y que tenga un mejor rendimiento. 

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